Por: Allie Ann

El día de ayer, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, rodeado por un grupo de mineros de carbón, firmó una nueva orden ejecutiva llamada “Orden Ejecutiva de Independencia Energética”, la cual desmantela elementos esenciales de las políticas medioambientales de su predecesor, Barack Obama. Dicha orden, suspende más de media docena de medidas promulgadas por Obama y refuerza el uso de los combustibles fósiles.

Trump, había prometido durante su campaña, remover regulaciones ambientales que, en su opinión, dañan a la economía, aseguró que con esta medida va a “revertir la intrusión del gobierno” y “acabar con la guerra al carbón”. Insiste en volver al uso del carbón y no considera que el cambio climático deba ser motivo de preocupación urgente. “Vamos a poner a nuestros mineros a trabajar otra vez”, dijo.

Según informó la Casa Blanca, la nueva orden ejecutiva va a “ayudar a que la energía y electricidad se mantengan asequibles, confiables y limpias para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleos”.

Las organizaciones medioambientales, sin embargo, advierten que esta decisión tendrá serias consecuencias dentro de Estados Unidos como en el resto del mundo.

Esta política medioambiental implementada por Barack Obama, obligaba a los estados a limitar las emisiones de dióxido de carbono en las centrales eléctricas de carbón. La regulación fue tan impopular en los estados gobernados por republicanos, que el año pasado la Corte Suprema de Estados Unidos suspendió su implementación para analizar sus desafíos legales.

Además, la nueva medida de Trump elimina la moratoria que impedía utilizar tierra federal para la extracción de carbón. Y también impulsa nuevas y menos restrictivas regulaciones sobre las emisiones de metano procedentes de la producción de crudo y gas. Por último, elimina el requisito de que las agencias federales consideren el impacto del cambio climático cuando analicen los proyectos ambientales del futuro.

Según el gobierno de Trump, su predecesor, Barack Obama, “devaluaba a los trabajadores con sus políticas” y provocó que los mineros perdieran sus empleos y vieran perjudicada su calidad de vida y la de sus comunidades.

Por ese motivo, la acción fue bienvenida por la industria, que ha visto un declive en la generación de empleos en los últimos años. El presidente no ha hablado con precisión sobre cuántos empleos creará su gobierno con esta nueva implementación. Solo ha hablado de “miles y miles”. “Se trata de hacer a Estados Unidos rico otra vez”, añadió.