Escrito por: Gerd Müller

La sociedad venezolana tiene muy pocas posibilidades de solucionar sus actuales problemáticas sociales, políticas y económicas sin atravesar por algún tipo de enfrentamiento estratégico, señaló el doctor Ricardo Yocelevzky Retamal, profesor-investigador de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En esa nación hay una “guerra social” que ha quedado demostrada en las protestas multitudinarias en las calles de los últimos días y que revelan una clara división entre los manifestantes.

En entrevista el académico adscrito al Departamento de Política y Cultura lamentó que dada la situación de polarización, las recientes movilizaciones sociales mantendrán un ámbito de efectividad limitado, pues “las decisiones que se tomen conservan sólo dos posibilidades: llegan a una solución violenta o se realizan elecciones”.

No obstante, el Consejo Nacional Electoral de ese país también forma parte del conflicto y representa una fuerza antagónica ante los poderes ejecutivo y legislativo, por lo que el emplazamiento a un proceso de comicios presidenciales se torna difícil, tal y como es solicitado tanto por la sociedad civil en las marchas convocadas, como por la propia Organización de los Estados Americanos (OEA).

En tanto el paso a una alternativa más radical, como sería un golpe de Estado, es poco viable puesto que “las fuerzas armadas venezolanas aún apoyan y forman parte del gobierno nacional”.

Yocelevzky Retamal opinó que las presiones ejercidas al actual mandatario no favorecerán la apertura a negociaciones o diálogos que tranquilicen el entorno, ya que “el problema fue que se recurrió a la vía de la OEA, la peor opción posible”, porque Nicolás Maduro mantiene como referencia la experiencia de Cuba.

El presidente venezolano sabe que se puede vivir bien sin formar parte de ese organismo y la prueba está en que Cuba se ha negado a regresar. “La expulsión de la Isla en los años sesenta del siglo pasado quiso ser un tremendo castigo, pero no fue así”.

El investigador habló también sobre el interés permanente y estratégico de Estados Unidos de controlar las reservas petroleras del país sudamericano, sin embargo, en este momento los estadounidenses no han logrado derrocar al poder gubernamental, pues detrás hay todo un movimiento militar sustentado en la figura del finado Hugo Chávez”.

Existe la posibilidad de que el gobierno responda tan fuerte que la oposición retroceda, empero, “es poco probable”, por lo que este camino sólo está conduciendo al agravamiento del conflicto y a una situación catastrófica”.

El boicot externo “con el precio del petróleo en el suelo y el poco apoyo a la gestión de Maduro”, torna precaria su situación al frente de Venezuela, ya que “si el mandatario consigue el control sin hacer uso del ejército tendría posibilidades eventualmente de estabilizar el conflicto, pero si recurre a la milicia el asunto pasará a un plano mucho más violento”, concluyó.

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