Escrito por: Leo Díaz

Lo más rancio del sindicalismo oficialista integrado  en  el Congreso del Trabajo,  le regaló media hora a sus agremiados en la plaza de la constitución con motivo del día internacional del trabajo, porque los líderes sindicales tuvieron que apresurar el acto para irse de prisa a los pinos a besarle las manos al presidente Enrique Peña Nieto.

Ante menos de 30 mil trabajadores (según cifras de la SSP-DF), los viejos dirigentes  obreros, unos con bastón en mano y otros en silla de ruedas,  llegaron a las nueve de la mañana al zócalo, para hablar de los logros sociales obtenidos a favor de la clase obrera nacional, pero de pronto recibieron una llamada de los pinos anunciandoles que el desayuno con EPN iba a ser a las diez de la mañana y que su presencia en la casa presidencial era importante.

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Carlos Aceves del Olmo, presidente del Congreso del Trabajo solo se concreto a decir “dejo un beso a todas las mujeres y un abrazo a todos los hombres”, en seguida junto con pares abandonaron la plaza a toda prisa para acudir al llamado de Enrique Peña Nieto.

El que llamó más la atención,  fue el dirigente ferrocarrilero Víctor Flores Morales,  porque  en su huida  fue escoltado a su camioneta  por trabajadores a su servicio. La silla de ruedas que utiliza no fue obstáculo para mostrar el  poder que tiene sobre la base trabajadora quien a todas horas coreaban su nombre “por dejarse ver en público Don Víctor”, dijo uno de los ferrocarrileros.

La disidencia del sindicato ferrocarrilero, lo considera como el  más corrupto que ha tenido el gremio en su historia.

Lo cierto es que  para los trabajadores no fue día de fiesta porque al término de la concentración tuvieron que ir a pasar lista con sus superiores, de lo contrario se exponían a un descuento de tres días de salario.

Negocio redondo para los charros obreros quienes dejaron tirada la ceremonia conmemorativo del día del trabajo en el zócalo, pero dejaron instrucciones precisas de descontar tres días de salario para quienes no fueron a escuchar las mismas demandas y promesas de siempre.

 LA UNT NO SE QUEDÓ ATRÁS, DESANGELADA CONCENTRACIÓN EN EL ZÓCALO.

A quien tampoco le fue bien fue  a la Unión Nacional de Trabajadores, porque ni siquiera pudo llenar la plaza de la constitución.

Los contingentes  obreros marcharon desde el monumento a la revolución y el Angel de la Independencia, pero llegando a la plaza de la constitución de inmediato abandonaban las filas para ir en  busca de  la sombra.

Los dirigentes  de siempre, Francisco Hernández Juárez  del sindicato telefonista y Agustín Rodríguez Fuentes del STUNAM,  esperaban el aplauso fácil del respetable después de condenar las políticas empobrecedoras de la administración peñista, este nunca llegó.

El eterno secretario general de los trabajadores telefonistas, aprovechó el foro para denunciar que la parte patronal quiere fraccionar a la organización sindical con la división en dos de la empresa telefónica, medida que  le restara fuerza para defender los intereses del gremio, acusó,  nadie le hizo caso.

Los contingentes esperaron impacientes a que terminar de hablar “los dirigentes de siempre”, para ir a descansar a sus casas.

Después arribaron al zócalo otros contingentes laborales. Todos en contra de las políticas empobrecedoras de la administración peñista.

Atrás dejaron toneladas de basura que los trabajadores de limpia del GDF tuvieron  que barrer.

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