Escrito por: Adalberto Villasana

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Desempleo, subempleo y bajos salarios son una constante en México. La gran deuda con la clase trabajadora, desde hace ya décadas el salario no alcanza para cubrir las necesidades básicas de una familia, aún con los salarios de padre, madre y uno de los hijos.

Cada día la vida está más cara, como decían las abuelas y tuvieron razón. Los precios de los productos básicos, así como de los servicios siempre suben más que el salario que cada vez está más rezagado en esta carrera.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para febrero de 2017 indica que la población ocupada alcanzó 96.6% de la PEA en febrero de este año. Del total de ocupados, el 69% opera como trabajador subordinado y remunerado ocupando una plaza o puesto de trabajo, 21.9% trabaja de manera independiente o por su cuenta sin contratar empleados, 4.8% son patrones o empleadores, y finalmente un 4.3% se desempeña en los negocios o en las parcelas familiares, contribuyendo de manera directa a los procesos productivos pero sin un acuerdo de remuneración monetaria.

En el ámbito urbano de alta densidad de población, conformado por 32 ciudades de más de 100 mil habitantes, el trabajo subordinado y remunerado representó 74.7% de la ocupación total, es decir 5.7 puntos porcentuales más que a nivel nacional.

Pero la gran válvula de escape para evitar que se agudice la crisis social es la informalidad; los llamados vendedores en vía pública son una constante en las urbes del país. Está economía subterránea saca a flote a millones de personas.

La misma encuesta del INEGI indica que la Tasa de Informalidad Laboral 1se colocó en 57.3% de la población ocupada en febrero de este año, mismo porcentaje que el del mes anterior, con datos desestacionalizados.

De acuerdo con el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Faculta de Economía de la UNAM, con un salario mínimo en 2016 se compraba sólo el 33.5% de la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR), esto no quiere decir que con tres salarios mínimos se cumpliría lo que establece la Constitución, ya que con esos 3 salarios mínimos sólo se podrían adquirir los alimentos, y faltarían el resto de necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural y para la educación obligatoria de los hijos.

De los 52 millones de personas que son el total de la Población Ocupada en México, al menos el 69.3%, es decir, 36 millones de personas tienen ingresos menores a lo que la Constitución señala que debería ser el salario mínimo.

Textualmente hay que decirlo: Al no cumplirse el artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hay una burla a las y los trabajadores mexicanos. La llamada reforma laboral no funcionó. Está claro que sólo la clase trabajadora organizada, fuera de los sindicatos corporativos, podrá hacer que se respeten sus derechos.

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