Escrito por: Gerd Müller

De 2006 a 2011, el fallido operativo “Rápido y Furioso” de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), introdujo ilegalmente más de dos mil armas a México que terminaron en manos del crimen organizado, dejando al descubierto, la vulnerabilidad y unilateralidad de las políticas estadunidenses en cuanto al tráfico de armas. En la búsqueda por conocer cómo se realizaba el tráfico de estos artefactos de la Unión Americana hacía México por la frontera entre ambos países, así como los lugares a los que llegaban, la ATF llevó a cabo la operación que en 2016 fue calificada como “supervisada de manera irresponsable”, según un reporte oficial.

Dicho informe final de la Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Justicia sostuvo que tanto la oficina local de la ATF, como los fiscales federales, “fracasaron en considerar adecuadamente los riesgos para la seguridad pública de Estados Unidos y México”, esto de acuerdo con una nota publicada por este medio el 12 de febrero de 2016. Este episodio histórico de la relación bilateral en materia de seguridad, dejó de manifiesto la vulnerabilidad del accionar estadunidense en cuanto al control de la venta y distribución de armamento, y las consecuencias que esto puede conllevar para la sociedad civil.

Debido a que aún hoy en día, siguen apareciendo armas vinculadas a “Rápido y Furioso” en decomisos que realiza el gobierno mexicano a la delincuencia organizada. Tal fue el caso en enero de este año en el que el gobierno de Nuevo León y el Ejército Mexicano decomisaron 500 armas en Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, procedentes de este operativo.

Además este hecho puso en evidencia la unilateralidad con la que actuó el vecino país del norte en la implementación del operativo, ya que las autoridades mexicanas desconocían la existencia del mismo, por lo que la relación entre ambos países se vio hasta cierto punto afectada.

“Encontramos que los cuarteles generales de la ATF y el liderazgo de la Oficina de Fiscales fallaron en ejercer una supervisión adecuada de la operación (…) a la luz de sus riesgos y de nuestra relación con México”, dictó el documento antes citado de 26 páginas y anexos.

Al respecto, el periodista Jorge Fernández Menéndez, señaló que el operativo “fue un desastre consciente e inconsciente… fue un momento muy difícil para la relación de ambas naciones, ni México tenía conocimiento, ni el gobierno ni la cancillería”.

“Fue un periodo muy difícil porque no puede haber colaboración cuando implementas ese tipo de operativos, hay una estrechísima colaboración en muchos temas entre ambos países, pero también hay en otros capítulos que demuestran desconfianza y unilateralidad, Rápido y Furioso quizá es el paradigma de eso”, dijo.

El operativo denominado “Rápido y Furioso” explicó Fernández Menéndez, consistió en el ingreso ilegal de armas con chip a territorio mexicano para dar seguimiento al movimiento de estas por México, no obstante estos artefactos se le extraviaron a la ATF y llegaron a manos de grupos delictivos.

“Lo cierto es que llegaron las armas y siguieron transitando por México, los narcotraficantes por la razón que sea tienen mucha mayor penetración en las fuerzas de seguridad estadunidense de la que se cree, sabían del operativo, lo descubrieron muy rápido y lograron neutralizar el seguimiento de las armas”, apuntó.

Detalló que cuando fue descubierta dicha operación en 2011, el gobierno mexicano presentó una queja ante su homólogo estadunidense para que se esclarecieran las circunstancias, sin embargó mencionó, esto no llegó a un conflicto mayor.

“Creo que tampoco se podía prestar a un conflicto mayor, según cuentan funcionarios estadunidenses, creo que la propia Hilary Clinton lo cuenta en su libro, fue una reunión tensa con el entonces presidente Felipe Calderón cuando se divulgó aquello y ahí quedo”, destacó Fernández Menéndez. ¿El resultado de esta operación? “Siguen apareciendo muchas armas relacionadas con Rápido y Furioso por ejemplo más del 60 por ciento de los decomisos de armas que se hicieron en Nuevo León y Tamaulipas en los últimos dos años siguen siendo las que pertenecieron al operativo”, afirmó.

Este episodio de la relación entre ambas naciones, aseveró Fernández Menéndez, debió “habernos servido para trabajar mucho más en términos de la relación, en términos de compartir realmente información de inteligencia y de indagar los lazos que tienen los grupos de narcotráfico en el vecino país del norte”.

De igual forma este operativo dejó al descubierto el importante tráfico de armas de Estados Unidos hacía México que ha provocado desde 2004, un incremento en la violencia en territorio nacional.

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