Escrito por: Rafael Cienfuegos Calderón

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ALIANZA
.- El empoderamiento de la mujer ante la discriminación, violencia de género y misoginia es posible si adoptan la “Sororidad” como un instrumento de alianza y organización por, entre y para mujeres, La falta de oportunidades, el maltrato físico, sicológico y económico, y las desapariciones, violaciones y asesinatos que a diario ocurren, exigen un cambio.

Ellas que representan el 51.9% de la población, podrían reaccionar y organizarse para trabajar en favor de la paz social con una visión humanista de respeto y tolerancia hacia los varones, y, junto con la sociedad, erradicar patrones psicológicos agresivos.

Voces como la de la diputada Ana Juana Ángeles Valencia así lo consideran y llaman a adoptar la “Sororidad” -concepto antónimo a la fraternidad que identifica la alianza entre varones- como una alternativa a explorar sin temor alguno porque su único fin es trabajar por la paz e igualdad, ya que en México las mujeres son, además, víctimas de políticas públicas, leyes, programas de desarrollo, educativo, asistencial y productivo elaboradas por hombres cuya perspectiva excluye sus más elementales necesidades.

Ángeles Valencia explica que La “Sororidad” es un término que retomó y actualizó la antropóloga y feminista, Marcela Lagarde, que de acuerdo al  Diccionario Robert, de la lengua francesa, fue utilizado por primera vez en el Siglo XVI como sororité, que significa, por su etimología latina, comunidad de mujeres, y que a partir de 1970 en el Mundo se le conoce como solidaridad entre mujeres. Va una pregunta y sus múltiples respuestas.

¿Por qué la búsqueda de esas alternativas de igualdad?

Porque la extrema violencia atenta contra la integridad de 600 mil mujeres en edad fértil, porque el Estado y los gobiernos -federal, estatal y municipal- carecen de políticas públicas eficaces para prevenir, atender y sancionar los delitos sexuales, las desapariciones y los feminicidios; porque en la Ciudad de México ocurren 30 delitos sexuales por cada 100 mil habitantes y en 2016 se presentaron mil 265 denuncias sin ningún resultado; porque mientras en el mundo tres de cada 10 mujeres son violentadas, en México lo son siete de cada 10 y no hay un sólo juzgado o tribunal especializado en violencia de género; porque no hay localidad, municipio o estado donde la violencia contra mujeres no esté presente dado el desdén del Estado de reconocer y respetar sus derechos, dando como resultado una sociedad permisiva de abusos, maltratos, vejaciones y asesinatos; porque existe un gran hueco en el sistema de procuración de justicia, ya que sólo tres estados de la República tipifican como delito la violación entre cónyuges y concubinos; porque no más del 20 por ciento de los municipios cuentan con una unidad de atención a la violencia y la mayoría son dirigidas por organizaciones no gubernamentales. Empero si las mujeres quieren, la “Sororidad” sería una alternativa real de solución a la extrema violencia que hay contra ellas. En solidaridad, la población masculina tendría que sumarse a esta y todas las iniciativas que tiendan a respetar los derechos e integridad de las mujeres.

HECHOS.- Entre 2014 y 2016, desaparecieron 9 mil 800 mujeres en 15 estados de la República. La gravedad de este hecho radica en que se cruzan la privación de la libertad, el feminicidio y la violencia sexual, lo que implica delincuencia doméstica, común y organizada. El problema no es de leyes, México tiene un marco jurídico avanzado, sino la falta de voluntad política en los estados, la impunidad y desobediencia de las leyes. “Los hombres en este país sienten tener el derecho de matar a una mujer porque no hay sanciones, sino impunidad de las autoridades”: María de la Luz Estrada y Patricia Bedolla Zamora, coordinadora e integrante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

INICIATIVA.– Arlette Muñoz Cervantes  del PAN, presentó una iniciativa de reforma a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, para que las cámaras de Diputados y de Senadores, y los congresos locales, puedan solicitar la declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres. Los homicidios van en aumento y Guerrero, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Durango, Colima, Nuevo León, Morelos, Zacatecas, Sinaloa, Baja California y Estado de México, es donde más ocurren y el reglamento de la ley  a reformar establece que la solicitud de alerta de género solo puede ser presentada por organismos de derechos humanos internacionales, nacionales o estatales, y organizaciones de la sociedad civil.

CARENCIA.- Pese a que más del 50% de los feminicidios en América Latina ocurren en México, el país carece de instancias especializadas en violencia de género, afirmó Patricia Olamendi Torres, del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre Discriminación contra la Mujer en la Ley y en la Práctica, autora del libro “El Feminicidio en México”. En el país no hay un sólo juzgado o tribunal especializado y el 95% de las agresiones no se investigan por complicidad entre delincuentes y autoridades. Cuestiona  que el gobierno federal deje a las autoridades estatales atender sus casos de feminicidio, pese a que hay congresos locales que no han legislado en la materia.