Por: Allie Ann

Hasta 1967, la homosexualidad se consideraba un delito en el Reino Unido, y eso destrozó la carrera de Alan Turing

No sospechaba este matemático que un robo en su casa y la investigación policial que él mismo activó al denunciar el suceso terminarían con un juicio donde se le condenó por indecencia grave y perversión sexual. Corría el año 1952.

Al robo hay que sumar que, en plena Guerra Fría, se investigaba a científicos asociados con secretos de Estado, por posible conexión por la URSS, y Alan Turing, que había estudiado y trabajado en Cambridge, tenía el nivel máximo de seguridad del servicio de inteligencia inglés.

El matemático, que logró que la máquina Enigma, con la que los nazis emitían sus mensajes cifrados en la Segunda Guerra Mundial, dejara de ser impenetrable, nunca se recuperó del insulto de su condena, porque la consideraba injusta para una persona que había dado tanto por su país.

El tribunal le dio a elegir entre un año de prisión o curar su homosexualidad con una terapia hormonal experimental, y Turing eligió lo último.

Con esta elección Turing quiso continuar trabajando, pero el tratamiento de reducción de la libido le mató, como genio y como persona, ya que murió dos años después, muy posiblemente por suicidio.

En el momento de su muerte, Turing contaba 41 años y estaba trabajando en vida artificial, mezclando informática y genética alrededor del concepto de morfogénesis. Dejó muchas notas escritas a mano y algunos programas.

En 2009, el primer ministro británico, Gordon Brown, pidió disculpas públicamente por su muerte, pero no sería hasta 2013 cuando Isabel II le concediera el indulto a título póstumo,coincidiendo con el centenario de su nacimiento.

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