Por: Allie Ann

Si eres curioso, probablemente conoces la sabiduría convencional sobre cómo saber cuando alguien está mintiendo. Primero miras a la persona a los ojos: ¿Te están mirando directamente o desvía la mirada?. Después analizas el tono de voz: ¿Están hablando más rápido que de costumbre? ¿Tropezando con sus palabras? ¿Presta mucha atención o está inquieto?

Estas son algunas de las claves para detectar a esa persona que está ocultando cosas.

O puedes olvidarte de todos esos trucos y confiar en tu intuición. Varios experimentos han demostrado que nuestros instintos intestinales parecen ser mejores que nuestra mente razonante para discernir a las personas mentirosas.

Aunque los humanos no pueden discriminar conscientemente a los mentirosos, tienen un sentido, en un nivel menos consciente, de cuando alguien está mintiendo.

Eso puede deberse a que la capacidad de saber cuando alguien miente es una ventaja evolutiva: los humanos aprendieron a inventar historias falsas poco después de que comenzamos a usar el lenguaje.

Desde entonces, nuestro éxito e incluso la supervivencia han dependido en gran medida de si o no podíamos reconocer esas historias como falsas.

En conclusión, a la próxima presta atención a tu primera impresión, porque en realidad algo en ti ya sabe la respuesta.

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