Escrito por: Adalberto Villasana

El combate a la corrupción deber ser el centro de las políticas de seguridad pública en México, mientras no sea así existirá un caldo de cultivo para el crecimiento del crimen organizado, encarnado en individuos con un alto rencor social, cada vez más violentos, que creen que la gente les debe todo.

Hay una pérdida de valores importantes en la sociedad mexicana que lleva a pensar que “el que no transa no avanza”, y los asaltantes se reproducen como gremlins malvados, porque gozan de impunidad, la sociedad no denuncia por temor e ineficacia de los cuerpos de procuración e impartición de justicia.

Las cifras reveladas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) son escalofriantes, literalmente México se tiño de rojo el pasado mes de mayo, por el número de homicidios registrados que establecen la marca más alta de los últimos 20 años, al ubicarse en 3,998, entre culposos y dolosos.

Estamos lejos de las condiciones que teníamos como sociedad hace poco más de un par de décadas, los niños jugaban en las calles, las familias se divertían.

Hoy es importante mejorar los sistemas de capacitación y los protocolos de actuación de las policías y los ministerios públicos, con la finalidad de que evitar fallas en el roceso y disminuir la posibilidad de acceder a la justicia real, no la que se quiere hacer aparentar como un pago. La justicia es a cada quien su cada cual, pero no desde el punto de vista individual, sino desde el colectivo, porque en muchos casos, un raterillo dejado en libertad volverá a caer en lo mismo.

Pero mientras no se realicen estrategias coordinadas entre los niveles de gobierno y con la sociedad civil para disminuir la corrupción, difícilmente se verán mejorías en las condiciones de seguridad.

Tan sólo en la Ciudad de México el pasado mes de mayo se registraron 79 homicidios dolosos, mientras que en el Estado de México alcanzaron los 95, casi tres por día promedio. Lo hay habla de la descomposición social de la zona urbana, en la que los secuestros denunciados fueron cinco para la capital del país y 17 para la entidad. Hay que recordar que hablamos tan sólo del mes de mayo.

La denuncia por extorsión llegó a 44 en la Ciudad de México, mientras que en el Estado de México se ubicó en 95.

Con tristeza vemos que estamos peor que el México urbano-rural que retrato el maestro Luis Buñuel en su película Los Olvidados, hace ya más de medio siglo.

Qué nos pasó, qué dejamos de hacer como sociedad o qué hicimos para llegar a esta situación.

Textualmente hay que decirlo: Hay que salir del espiral, pero será la sociedad organizada la que lo logré, porque está en cada uno de nosotros la situación.

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