Por: Allie Ann

Zainab estaba acostumbrada a asistir partos. Trabajando como partera tradicional en el oeste rural de Kenia había ayudado a traer al mundo a decenas de bebés a lo largo de los años. Pero ninguno era como éste.

Ésta partera asistió el nacimiento de un bebé que tenía órganos sexuales femeninos y masculinos. El padre del bebé pidió que el pequeño fuera asesinado, pero Zainab decidió esconderlo y criarlo como propio.

El padre volvió varias veces para cerciorarse de que la partera había cumplido con lo que prometió. Ella escondió al bebé e insistió en que lo había matado. Pero esto no iba a funcionar por siempre. Al año los padres se enteraron de alguna forma que el bebé estaba vivo y acudieron con Zainab.

Me dijeron que jamás debía revelar que el bebé era suyo, llegaron a un acuerdo y desde entonces ha criado al niño como propio.

Fue una elección extraordinaria y muy valiente., ya que en la comunidad donde vive Zainab, al igual que en muchas otras en Kenia, los bebés intersexuales son vistos como un mal presagio que trae una maldición para su familia y sus vecinos.

Al adoptar al bebé, Zainab estaba yendo en contra de las creencias tradicionales y se arriesgaba a ser culpada por cualquier desgracia. Dos años más tarde volvió a ocurrirle lo mismo y después de un tiempo tuvo que huir para salvar la vida de los niños.

“Esa segunda vez los padres no me pidieron que matara al niño. La madre estaba sola y simplemente huyó, dejándome al bebé”, recuerda Zainab.

Una vez más, Zainab adoptó al pequeño y lo crió como parte de su familia, pero su marido -un pescador en el Lago Victoria- no estaba contento. Zainab se preocupó tanto por el comportamiento de su marido que decidió dejarlo y huir con sus hijos.

Los tratamientos para casos de niños intersexuales son variados. Algunos pacientes no requieren tratamientos, muchos necesitan medicamentos y tratamientos hormonales y otros requieren cirugías.

Esto último suele retrasarse hasta después de la pubertad para que los niños puedan decidir por cuenta propia qué quieren ser.

A los niños adoptivos de Zainab les falta bastante para tener que tomar este tipo de decisiones. Son sanos y felices y cuando Zainab habla sobre ellos se le ilumina la cara. Está claro que está orgullosa de ellos y de la nueva vida que ha construido a su lado.

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