Por: Allie Ann

En 2015, una ola de calor récord asó al mundo. Por lo general cuando hace mucho calor es más difícil conciliar el sueño, y ahora investigadores se preguntaron si alguien había estudiado la relación entre el sueño y las anomalías de temperatura.

Los científicos han observado un mal descanso en ambientes de laboratorio caliente y casas sofocantes. Pero hasta ahora nadie había rastreado cuantas personas no pueden dormir.

Obradovich decidió investigar durante un estudio publicado en  Science Advances, ellos confiaron en una encuesta e línea de Centros para el Control y Prevención de Enfermedades que representaba a 765,000 personas, contactados entre 2002 y 2011.

El CDC marca aleatoriamente a las personas para averiguar dónde viven, sus ingresos, su edad, cuánto beben, si usan cinturones de seguridad, si han sido quemados recientemente y otras preguntas de salud pública. Los encuestadores también preguntan cuántas noches de sueño insuficiente una persona tuvo en el último mes. Los autores del estudio mezclaron estas respuestas con los registros de la estación meteorológica para determinar si los encuestados pudieron haber estado expuestos a temperaturas nocturnas inusuales.

Equipados con esta información, científicos calcularon que cada aumento nocturno de la temperatura de 1 grado Celsius produjo tres noches de mal sueño por cada 100 personas por mes. Los autores escribieron que este golpe de 1 grado se traduce en “110 millones de noches adicionales de sueño insuficiente” cada año.

“Es un estudio interesante e importante, que muestra la relación entre las temperaturas cálidas y la calidad del sueño, y el impacto esperado del cambio climático en esto”, explicó Joris van Loenhout,experto en salud ambiental de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica.

Fisiológicamente hablando, esta pérdida de sueño tiene sentido. Los cuerpos se refrescan mientras nos preparamos para dormir. Nuestros vasos sanguíneos se expanden, permitiendo que el calor escape más rápido de nuestros cuerpos. Las temperaturas del cuerpo, que fluctúan alrededor de 1 grado en el transcurso de 24 horas, se pondrán a punto en las primeras horas de la mañana.

Esta disminución de la temperatura está regulada en parte por la temperatura ambiente. Por lo tanto, cuando la temperatura ambiente es demasiado alta, el cuerpo no puede enfriarse provocando insomnio.

Los expertos de sueño recomiendan tener un pie o dos fuera de las cubiertas para ayudar con este intercambio de calor. Pero a veces un pie expuesto no es suficiente.

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