Por: Allie Ann

Una sociedad fracasa cuando sus niños se convierten en adultos sin haber disfrutado de su infancia, tal y como sucedió con Sugey, una niña mexicana de 13 años que se convertirá en mamá porque deseaba tener un hermanito.

“Mi mamá se había operado y por eso quise tener un hijo”, le aseguró la niña al diario El Universal, donde se dio a conocer su historia. Sugey cursaba la secundaria pero terminó desertando por su embarazo y a pesar de eso, pudo contar con el apoyo de sus padres.

Aunque la situación ya fue asimilada por la familia, tienen presente que se trata de un gran reto (que además no le “corresponde”) ya que hablamos que a su corta edad ya tiene citas con su ginecóloga, debe cuidar su alimentación y planear un futuro para su bebé.

Esta historia es una más de los cientos de casos de embarazo adolescente en México. Según el último estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre la situación sociodemográfica de las madres en México señala que en 2015, en México habitaban 48.7 millones de mujeres de 12 años y más. 67.4 por ciento han tenido al menos un hijo nacido vivo.

Por su parte, datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2014, indican que de enero de 2009 a septiembre de 2014, 69.5 por ciento de los embarazos en México se concentraron en mujeres de 20 a 34 años.

Otro punto que destaca es la edad de la mujer, ya que el hecho de que 7.8 por ciento de las adolescentes de 12 a 19 años ya son madres es preocupante. Además, 619 mil mujeres de 15 a 19 años tienen al menos un hijo nacido vivo. De ellas 28.3 por ciento se encuentra en una situación conyugal de no unión, es decir, no sólo enfrentan las complicaciones propias de la maternidad adolescente sino que además lo hacen sin el apoyo de una pareja.

De las 175 mil mujeres en esta condición, 62.6 por ciento se encuentran en situación de pobreza multidimensional, 30.7 por ciento está en situación de vulnerabilidad por carencias sociales y un 2.9 por ciento es vulnerable por ingresos.

Lo que había imaginado Sugey era que iba a tener a su bebé y que iba a ir a vivir con sus papás junto el padre de su hijo. Pero a veces las cosas no salen como uno quisiera ya que el novio no respondió ante el embarazo: “Ahora sólo pienso en trabajar y en sacar adelante a mi hijo cuando nazca”, afirma Sugey a El Universal.

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