Escrito por: Gerd Müller

En el ámbito de los derechos humanos no habrá retroceso porque el mundo cambió y, por tanto, todos somos iguales en términos de dignidad, afirmó la directora de Estudios, Promoción y Desarrollo de los Derechos Humanos de la SCJN, Leticia Bonifaz Alfonzo.

En este sentido, señaló que México debe ceñirse a los estándares internacionales mediante una mayor integración al sistema interamericano.

En su conferencia “La defensa de los derechos humanos” en un taller sobre mediación, prácticas de anticorrupción y derechos humanos en el Poder Judicial de Tabasco, apuntó que el tema de derechos humanos debe tomarse en serio y despojarse de estereotipos que lo afectan.

En la sede del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), expuso que estos estereotipos se aplican a grupos vulnerables como indígenas, mujeres, niñas, niños y adolescentes, migrantes y miembros de la comunidad lésbico-gay, transgénero e intersexuales.

Convocó a sacar de la invisibilidad a grupos como los afromexicanos, a los cuales no les disgusta que les digan negros, al contrario de lo que sucede en Estados Unidos, y los hombres y mujeres mayores que cuando se jubilan se convierten en objetos en la casa.

La integrante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, destacó la reforma constitucional al artículo primero de la Carta Magna del 10 de junio de 2011, que reconoce los derechos a todas las personas asentadas en el territorio nacional. Lo que sigue, añadió, es que ya México no puede sustraerse del ámbito interamericano de los derechos humanos, porque para el país hay un antes y un después de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).

Lo anterior, refirió, sobre los casos de Rosendo Radilla Pacheco, desparecido en un cuartel militar en Guerrero en 1974; Campo Algodonero (González y otras), donde se abordó el caso de las muertas de Ciudad Juárez y el caso de Valentina Fernández e Inés Rosendo, indígenas me’phaa, de Guerrero, capturadas, torturadas y violadas por un grupo de militares. Si estos casos no hubieran llegado a la Corte Interamericana, abundó, no se habría sentenciado al Estado mexicano a que sus jueces estaban obligados a juzgar con perspectiva de género, ya que los casos de las muertas de Juárez fueron juzgados como un asesinato más y no como feminicidio.

Manifestó que la labor de los juzgadores es cada vez más difícil porque deben estar más capacitados y ser conocedores no sólo de la legislación nacional, sino también de la interamericana y los tratados y convenciones que ha signado nuestro país.

“La justicia es diferente a la legalidad y los juzgadores debemos ver qué se requiere en el caso concreto”, puntualizó. Bonifaz Alfonzo expuso que para el ejercicio de los derechos se necesita de garantías subjetivas, pero también de garantías económicas como el derecho a la vivienda o a la salud y en muchos casos garantías políticas o sociales, como sucede con la comunidad LGBTI que tiene derechos, pero no puede ejercerlos.

Escrito por Javier González

WEBMASTER - Futuro Maestro en educación, Libre pensador y progresista

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