Por: Allie Ann

La evidencia científica no parece gran cosa para los búhos nocturnos comunes: los expertos dicen que necesitamos por lo menos 7 horas de sueño cada noche para mantenernos saludables, y las interrupciones en el sueño pueden ser tan perjudicial como una falta general del mismo.

La capacidad de nuestro cerebro para regular las emociones puede verse comprometida si no conseguimos suficiente descanso.

Fundamentalmente, la falta de sueño contribuye a la disminución del procesamiento regular en la actividad cerebral, tras una noche de insomnio. La capacidad del cerebro para decir lo que es importante se ve comprometida.

Lo que esto significa es que, incluso el más pequeño de los acontecimientos de nuestra vida diaria, podría hacernos perder los estribos o romper en llanto después de una noche sin dormir porque nuestro proceso cognitivo se ha visto alterado.

Los investigadores ahora están estudiando cómo diversos métodos de intervención del sueño podrían reducir la disfunción emocional vista en la ansiedad, la depresión y los trastornos de estrés postraumático.

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