El 12.5 % de los niños y niñas, mexicanos, menores de 5 años de edad viven en pobreza extrema, por lo que es urgente aplicar políticas dirigidas a rescatar a estos menores de dicha condición, toda vez que la mejor inversión que puede hacer una nación es en su infancia.

Generalmente los gobiernos federal, estatales y municipales nos hablan de sus “logros”, pero no de lo que dejan de hacer. Hay que dejar en claro que aunque fuera un solo niño el que está en rezago, es responsabilidad del Estado y de la sociedad apoyarlo.

Hay que dejar atrás el discurso que justifica lo menos por lo más, porque al tratarse de la infancia todos y cada uno cuentan.

En este aspecto hay que señalar a la llamada “Reforma Educativa”, porque ningún programa de enseñanza-aprendizaje funcionará adecuadamente con niños mal nutridos y problemas de salud, por lo que la inversión en la primera infancia es fundamental para la nación.

Datos del INEGI en la Encuesta Intercensal 2015 revelan que en México viven 39 millones de niños, niñas y adolescentes menores de 18 años y de ellos, 12.7 millones, son niños y niñas menores de 5 años.

Datos de UNICEF y CONEVAL, indican que en 2012 el 55.8% de los niños y niñas menores de 5 años se encontraba en pobreza, un porcentaje mayor que cualquier grupo etario en el país, y el 12.5% de estos vivía en pobreza extrema. La población de cero a un año de edad presentaba los mayores niveles de carencia en el acceso a servicios de salud (27.5%) dentro de los demás grupos de población infantil y adolescente, y 30% de los niños de 3 a 5 años no asistía a educación preescolar.

Históricamente, en México, la inversión en la primera infancia se asigna principalmente a los sectores de educación y salud, lo cual ha significado progresos en la cobertura universal en vacunación; disminución de la tasa de mortalidad infantil y matriculación de educación preescolar.

“El presupuesto es lo que hace posible que cada niño y niña realice su máximo potencial. La inversión pública suficiente, oportuna, eficaz, equitativa y pertinente en salud, nutrición y educación, protección y participación para atender los desafíos de cada etapa del ciclo de vida, es una herramienta estratégica para romper el ciclo intergeneracional de pobreza y reducir la desigualdad”, dijo recientemente Christian Skoog, representante de UNICEF en México.

Textualmente hay que decirlo: los gobiernos deben dejar de lado los discursos triunfalistas, lejos de la realidad y dejar que los hechos hablen por sus administraciones, porque en material de infancia, falta mucho por hacer.

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Escrito por Javier González

WEBMASTER - Futuro Maestro en educación, Libre pensador y progresista

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