JOSÉ LUIS AGUIRRE HUERTA *

El zángano es el explotador de las abejas del panal, vive de la sangre y la miseria de los trabajadores a quienes somete a la explotación de las cuotas sindicales a cambio de convertirse en retrete de los intereses del mercader de la justicia Edgar Elías, plenipotenciario embajador de México ante los Países Bajos y de su gerente administrador del sector tribunaliceo de la Ciudad Mancera, el señor Doctor Pérez Juárez, representante de la justicia en venta de la palestra mercadológica, del fetichismo de las mercancías, en donde todo se vende, desde el sentido de las sentencias, civiles, mercantiles o penales, hasta cuadros de pintores de mediano renombre, copias y plazas para los trabajadores de las cortes tribunaliceas.

El zángano es un líder sindical corrompido hasta los tuétanos, cuyo principal negocio es constituirse en cancerbero de los intereses de los usufructuarios de la justicia citadina, a cambio de papel de retrete del mercader Elías, dobla las rodillas frente al poder, para trocarse en títere de los intereses de los dueños de la justicia y olvidarse de los propósitos de representación sindical, de los trabajadores del Poder Judicial de esta Ciudad, a quienes jinetea y obtiene cien mil dólares mensuales, con motivo de las cuotas sindicales que les exprime a cambio de someterlos a los intereses económicos del gran usufructuario del Poder Judicial, Edgar Elías el mercader y su coparticipe Pérez Juárez, el hombre de la barbilla de candado.

El líder, a ultranza fidelista enquistado en el sindicato de trabajadores del Poder Judicial de la recientemente nombrada Ciudad Mancera, solo se encuentra ensimismado en el romance erótico de sus amantes, quienes lo acarician dulcemente con leyendas incrustadas en el coxis de sus Bacantes, al unisonó de la poética frase “te amo Diego, te quiere quiela”, una expresión muy acuñada por la bella novela de Elena Poniatowska.

En fin, nuestro líder del sindicato único de trabajadores del Poder Judicial de Ciudad Mancera, lejos de preocuparse por los intereses de su clase, se ha divorciado de estos para convertirse dentro del estado capitalista neoliberal voraz, en el que nos encontramos inmersos, con cien mil dólares mensuales en la bolsa, como fuente de las cuotas de los trabajadores que explota, en un engranaje más del saqueo al que están sometidos los órganos tribunaliceos de la Ciudad, aislado por completo de la clase social laboral de la que asume una espuria representación de más de veinte años.

Estamos en presencia de unos siesmos brutales que han azotado la Ciudad y acabando por derruir las estructuras de los edificios semiruinosos adquiridos a precio de realización por Elías el mercader, para hacinar trabajadores de la impartición de justicia, habiéndolos reportado a precio caro en venta como patrimonio de las cortes tribunaliceas, un negocio redondo, deshumanizador, y apocalíptico que atenta contra las vidas de miles de trabajadores del Poder Judicial de la Ciudad de México.

Las decadentes y fisuradas edificaciones de Isabel la Católica y Fray Servando Teresa de Mier, en el antiguo Distrito Federal, amenazan su colapso, a Pérez Juárez el gerente tribunaliceo de barba de candado y de mediana estatura, poco le importa su derrumbe, al caso tiene la complicidad del zángano del sindicato de los trabajadores como ínclito alcahuete y viejo ahuehuete puntual de sus tropelías.

Esos edificios semiruinosos, se constituirán en mudos testigos de la muerte y la desgracia, el querido Diego inmerso en sus complicidades, tira la batuta de líder sindical, volteando para el otro lado del horizonte, ciñéndose en su rostro la banda ciega de la justicia y defenestrando cualquier preocupación por los intereses de la clase trabajadora, que amargamente dice representar, hacinada bajo mecanismos de explotación en ruinosas vecindades a punto del derrumbe.

Esto es una fotografía panorámica, del nuevo sistema de cosas que galopa en el entorno laboral de expoliación de los trabajadores de la justicia, en el moderno sistema neocapitalista liberal.

*  Abogado de Profesión

Presidente de la Barra Interamericana de Derechos Humanos

Móvil: (55) 22.61.65.25

ladenunciaqrr@gmail.com

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