Por: Allie Ann

No todas las jirafas del mundo lucen su característico pelaje amarillo y marrón. Recientemente, una madre y un hijo completamente blancos fueron avistados en Kenia.

Su singular apariencia se debe a una condición genética llamada leucismo, que acaba con todo signo de color provocando que los pelajes o las plumas sean blancos. Se diferencian de los animales albinos por sus tejidos blandos, que siguen produciendo pigmentos oscuros. Algo que explica que, por ejemplo, sus ojos sean de color.

Solo se han visto jirafas de este tipo en tres ocasiones, según el Programa de Conservación Hirola (HCP) – ONG que se dedica a proteger a los antílopes hirola –. Esta vez fue un aldeano local quien en junio se percató de su presencia quedándose perplejo ante una estampa tan insólita. Después lo notificó a los guardabosques.

“Estaban tan cerca y tan calmadas. No parecía que nuestra presencia les molestara. La madre caminaba a unos metros de nosotros mientras indicaba a su bebé que se escondiera detrás de los arbustos”, describió.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que hay un total de 8.500 jirafas salvajes en el mundo, todas ellas catalogadas como “vulnerables” a pesar de no tener el pelaje blanco.

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