• Pejes-zombis, “tontos útiles” de Andrés Manuel López Obrador
  • Lopitos ya se siente que dormirá en el sitio donde pernoctaba el ex presidente Benito Juárez García, en Palacio Nacional

BLAS A. BUENDÍA

Reportero Free Lance

blasalejo@yaho..com

¿Cómo sería la presidencia de Andrés Manuel López Obrador en la atención de casos de EMERGENCIA producidos por desastres naturales en México, para darle una pronta e inmediata resolución a la gente pobre, para evitar la comparativa de la novela del político, poeta y escritor francés Víctor Hugo, LOS MISERABLES, publicada en 1862?

El sempiterno candidato presidencial, en primera instancia, observaría desde el balcón de Palacio Nacional el interminable sufrimiento de los mexicanos debatiéndose por un móndrigo pedazo de bolillo, exigiendo justicia en casos de emergencia política y social…, recibiendo a cambio la represión de un populista deshonesto.

Si bien Los Miserables es considerada como una de las obras más conocidas del romanticismo del Siglo XIX, plantea a través de su argumento un razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión.

El autor confesó que se había inspirado en Vidocq, criminal francés que se redimió y acabó inaugurando la Policía Nacional francesa, para crear a los dos protagonistas y que la historia de su país le había inspirado para situar el contexto histórico: por ello, los personajes viven la Rebelión de junio (1832) y los posteriores cambios políticos.

Además, el autor analiza los estereotipos de aquel momento y muestra su oposición a la pena de muerte. En su núcleo, al fin, la novela sirve como una defensa de los oprimidos sea cual sea el lugar o situación socio-histórica que vivan.

México, no es la excepción con sus políticos que irrumpen el espacio de la paz social, ya que Andrés Manuel López Obrador ha sido un patético político denostador surgido de las filas del priismo recalcitrante, y talante crispador de la sociedad que pretende enfrentar a hermanos contra hermanos.

El señor lopitos –como lo tildan en los demás partidos políticos-, ha sido tan diabólicamente habilidoso que su opacidad es avalada, paradójicamente,  por sus propios Peje-zombis, que de forma perpleja y comparativa al compás de la sonata Claro de luna, de  Ludwing Van Beethoven, se transforma en un experto y legítimo farsante.

Y como dicen los filósofos “Di una mentira diez mil veces, y la harás verdad…”, por más que uno quisiera eludir para ya no hablar o escribir más del tema, siempre las ocurrencias hacen que los periodistas aporten sus puntos de vista porque todo  enunciado se convierte como “carne de cañón”, y es la terminología en que el famosísimo Peje viene haciendo, ahora en el terreno internacional, planteando una y diez mil veces sus mentiras que a final de cuentas pretende convertirlas en “verdades”.

Se tiene plenamente documentado cuando menos 16 giras internacionales en lo que va de 2017, y lo terrible de sus acciones de opacidad –tan igual a los Segundos Pisos-, no ha transparentado ni una sola ecuación de sus gastos, y mucho menos confesar de dónde está obteniendo multimillonarios recursos a pesar de ser dueño de una nueva dinastía partidista llamada Morena. Ni cómo creerle al autor del elegantemente modernismo del pinochismo, porque el señor lopitos supone que está tratando con “tontos útiles”.

El político tabasqueño cree que todos los mexicanos son “interdictos”, o que al escuchar la sarta de mentiras que esboza cotidianamente, todos le deben de atender sus “importantísimos” mensajes, solo que entre sus pares, es más común escuchar ataques verbales que además de ser denostadores, hasta tiene suerte el sureño porque sabe bien que su mejor arma es criticar todo para que todos fijen su mirada en él.

¿Qué sería si la prensa nacional e internacional hiciera un time back, o un ayuno informativo para no hacerle caso cuando menos una semana al Peje?; abonaría a su suerte de protesta, de un “nuevo complot” en su contra y en contra de su incipiente proyecto de gobierno.

Forzosamente se tienen que analizar sus torpezas; la ociosidad periodística no se auto-permite “perder la nota”, cualquier gesto o gesticulación que haga el que se dijo ser alguna vez en su vida “Presidente Legítimo” -que solo fue un hecho saturado de histrionismo para hacer reír a millones-, ni siquiera perdería popularidad, sino se agigantaría. Y así viene ocurriendo.

Sus personeros son quienes le hacen caravanas, aunque en el Partid Revolucionario Institucional están atentos de lo que diga. Empero, López Obrador sabe que sus antagonistas están vestidos del tricolor y blanquiazules, quienes son los que más lo atacan, y si es en contra de la figura presidencial, utiliza su peje-crueldad.

En su oportunidad, el ahora ex líder nacional del Revolucionario Institucional, Manlio Fabio Beltrones, siempre arremetió en contra del Mesías de Macuspana al señalar que ha abusado de los tiempos oficiales y desde hace muchos meses, López Obrador se montó en una campaña político-electoral para ver si por tercera ocasión pudiera llegar a ganar las elecciones federales presidenciales del 2018, y si mal le va, ya estaría planeando por la del 2024, pero ya muy anticuado, muy viejo, un decadente anciano.

En la víspera del conflicto controversial que centró en contra de su personero Ricardo Monreal Ávila a quien prácticamente corrió de su partido Morena al no concederle el favoritismo como candidato a la jefatura de gobierno de la ciudad de México, el sonorense apuntaría:

“Lo que nosotros hemos dicho, es que él no es parejo ni con los militantes de su partido, él es dueño de un partido, ni tampoco con los demás posibles contendientes a futuro, porque él es el único que ya ha dicho que quiere ser candidato presidencial y se promueve en los tiempos oficiales haciéndolos tiempos personales”.

Al advertir que a López Obrador “le ha de gustar la lucha libre o lo que tú quieras, pero lo que no hace es responder con claridad; él siempre evade y tira una descalificación, aunque sea sin sustento, con una mentira adicional. De tal suerte que trae entretenido solamente a aquel que se quiere divertir con un farsante como él, que no habla con honestidad”.

Recuerda que hace tiempo “lo he planteado por una sola razón: esa ley electoral, imperfecta, es cierto, que le permite truquear a él el espíritu de la misma y aparecer en tiempos personales, aunque sean tiempos oficiales, se llevó a cabo por el gran desgaste y crisis que tuvimos en el 2006.

En esa época del 2006, este señor, el dueño de este partido político, el dueño de Morena, se quejaba de que no había sido equitativa la contienda de 2006 y que por eso le había ganado Felipe Calderón.  No quedó duda en ello, pero Andrés Manuel seguirá montado en su macho…

Los resultados electorales son históricos y López Obrador siempre se condujo mentira tras mentira por tiempo completo, para venderle al pueblo mexicano que hubo fraude, y que hoy, a tantos años de su lucha denostadora, sigue como la mítica Llorona, que sollozaba: “¡Ay mis hijos…!”, solo que Andrés Manuel gime: “¡Ay mis votos…!”  “¿¡Dónde están mis votos…!?”

Para el 2018 y el 2024, el señor lopitos seguirá en su sueño eterno inalcanzable de llegar a llegar a dormir en la Residencia Oficial de Los Pinos, o en sus sueños guajiros de habitar el sitio donde pernoctaba el ex presidente Benito Juárez García, en Palacio Nacional.

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