Escrito Por: Reyna Luna Newcombe

Laredo, Texas.- Entre lágrimas, “María Muñoz” revive el momento más amargo de su vida, cuando su hija Dulce, entonces de 23 años, fue secuestrada de su propiedad en San Fernando, Tamaulipas en Mayo de 2012.

El comando armado también intentó llevarse a María que se defendió a puño limpio y escapó, de eso han pasado ya más de cinco años; desde entonces está amenazada.

Los secuestradores primero le llamaron exigiéndole una fuerte cantidad de dinero y aunque entregó una parte, el cuerpo de Dulce jamás apareció.

El amor de madre le da fuerza para buscarla; supone que en cualquier lugar de Tamaulipas podría estar enterrada.

rosas buscando fosas

María y la desaparecida activista Miriam Rodríguez se hicieron muy amigas, sufrían del mismo dolor y ambas estaban amenazadas, pero aún así, salían a campo a buscar a sus hijas.

Miriam pudo encontrar a la suya sin vida; María ni eso. Miriam fue asesinada a tiros en Mayo pasado en su casa en San Fernando; María sobrevive y sigue su búsqueda.

“No tengo miedo a la muerte, pero sí de no encontrar a mi hija” dice la mujer regordeta, entrona, fuerte, alta, de pelo corto, cano, andar rápido y mirada serena, pero desconfiada.

Las amenazas hicieron que “María” se refugiara en Laredo, Texas, pero viaja seguido a Tamaulipas con la esperanza de encontrar a Dulce.

En Tamaulipas desde el 2010 hay siete mil expedientes de desaparecidos, reconoce la Procuraduría de Justicia, pero de acuerdo al Gobernador Francisco García, el 90 por ciento de los casos no son denunciados.

Guillermo Gutiérrez Riestra del Colectivo de Desaparecidos, dice que la cifra total en Tamaulipas podría llegar a los 80 mil, desde 2010.

Caso aparte serían los migrantes centroamericanos que cruzan por Tamaulipas a Texas, geográficamente  la frontera más cerca para ellos.

La cifra de migrantes desaparecidos ahí es incalculable pues gracias a la lejanía e ignorancia, los familiares raramente los buscan en ese cementerio llamado Tamaulipas.

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