• Su designación como nuevo líder del tricolor en la capital, un acierto político de la cúpula tricolor
  • El PRI-CDMX, vive en un permanente vacío, y en sus oficinas “ni las moscas se paran
  • Celebran la salida de Mariana Moguel Robles

BLAS A. BUENDÍA

Reportero Free Lance

blasalejo@yahoo.com

Lo mejor que le hubiera ocurrido al PRI de la Ciudad de México fue la renuncia de Mariana Moguel Robles, ya que durante su liderazgo nunca hizo nada, más se connotó de tener a todos sus amigos en nómina y armar sus bacanales que le duraban hasta días, según revelan auténticos militantes del tricolor.

La llegada de Eruviel Ávila a la dirección del partido de Puente de Alvarado, como Delegado Especial, es una designación muy atinada del CEN priista que encabeza Enrique Ochoa Meza, ya que ante la coyuntura que se da en estos momentos en el Institucional, decidieron poner a un auténtico político que se las sabe de todas-todas.

Seguramente que el ex gobernador del Estado de México se sacudirá todo aquello que estorbaba sobre todo el clan que se formuló alrededor del Rey de la Basura, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien en una etapa delirante en la vida del Revolucionario, a éste lo utilizó para abrir una zona de prostitución de altos vuelos en las propias oficinas de este instituto político.

El Revolucionario Institucional perdió poder desde la época en que dominaban las faldas a través de la politóloga María de los Ángeles Moreno Uriegas y la ex gobernadora de Tlaxcala, Beatriz Paredes, quien anda de capa caída luego de haber sido sustituida del protocolo como embajadora plenipotenciaria de México en Brasil.

Lo cierto es que Eruviel sí tiene la idea de rescatar al otrora partido en el poder ya que proviene de una sepa de políticos del Grupo Atlacomulco, hacedor de políticos, creador de estrategias para rescatar el verdadero poder del tricolor ante el mosaico étnico que integra la gran capital de la república.

Conforme a los estatutos del Revolucionario Institucional, la dirigencia de Enrique Ochoa Meza tiene la amplia facultad de asignar a sus delegados especiales que asuman temporalmente la conducción del Institucional en cualquier estado del país, y en el caso de Eruviel tendrá actividades específicas, es decir, participará activamente en la víspera de los comicios presidenciales para rescatar el poder político de la capital y la designación de  quiénes figurarán como diputados locales y federales en las próximas legislaturas.

Para la Ciudad de México, el PRI tendrá la gigantesca tarea de hacer promocionales de sensibilización para convencer a los desangelados electores y que de alguna manera, la alertarán que de seguir votando por la opción de la supuesta “izquierda” que es el Partido de la Revolución Democrática, o por Morena cuyo dueño es el intransigente Andrés Manuel López Obrador, ambos no garantizan absolutamente nada.

La famosa izquierda ha traicionado los ideales de desarrollo de la sociedad, particularmente los gobernantes perredistas desde que llegaron al poder hace más de dos decenios, se creía que con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano las cosas iban a mejorar, pero empeoraron. Resultaron ser los magníficos depredadores del erario federal.

Tan solo un ejemplo, cuando el PRD-Gobierno anunciaba que renovarían las tapas de acero de las atarjeas para utilizar esos materiales y fabricar las nomenclaturas de la capital, hasta hoy en día es un pendiente que nunca fructificó. Todo desapareció y nunca hubo las placas para identificar las calles de la capital.

Hubo rapiña en este caso y nunca fueron buenos ni para instalar depósitos de basura, a tal grado que a lo largo y ancho de la capital, aun se observa que la gente tira sus desechos por la falta de basureros, de tal suerte que el panorama de la urbe  luce como un auténtico cocinero para la vergüenza del turismo internacional.

Ejemplos como estos hay de sobra, el PRD gobernó al entonces Distrito Federal porque la sociedad se sintió fastidiada por las pésimas administraciones corruptas del PRI, y al paso del tiempo, todo resultó peor. El PRD “gobernó” a su manera, con el hígado haciéndose creer que era la panacea, pero no, superaron al maestro tricolor.

La sociedad no es tonta. Conoce muy bien que el quehacer político es una bazofia porque cuando esos agentes llegan al poder, se olvidan que alguna vez fueron “pueblo”, se crearon nuevas castas de millonarios “izquierdistas”, pero si tuviera la conciencia bien puesta en la cabeza, no tardarían en regresar al PRI al poder de la capital.

Lo cierto también es que aun cuando en los cuadros priistas no hay caras nuevas, sino políticos mañosos, la sociedad capitalina debería de aplicar un voto de castigo al PRD y al mismo partido del Peje, Morena, porque de éstos dos no se hace uno.

El hecho es que si López Obrador se hubiera conducido con “valiente” en la aplicación de su famosa “honestidad” castigado con cárcel a su principal cómplice que le servía como operador político y recaudador que le pasaba la charola a los empresarios adinerados, seguramente René Juvenal Bejarano Martínez, estaría todavía purgando una condena de cuando menos 20 años de prisión.

Prefirió perdonarlo y echarlo a la calle nuevamente para seguir estafando a la sociedad con sus falsos discursos y sus fatuos organismos “democráticos”.

Mariana Moguel Robles -hija de la ex perredista Rosario Robles Berlanga y pomposa Jefa de Estado en el régimen peñista-, tuvo que dimitir a su posición como lideresa del tricolor, “con carácter de irrevocable” por haber cometido indistintos actos que contrariaban los estatutos y sobre todo el quehacer político de manera democrática, ya que su petulante labor fue irrespetuosa y nunca fue incluyente, sino “todo lo contrario” –como lo parafraseara el que también decía “arriba y adelante, el populista Luis Echeverría Álvarez-.

El PRI-CDMX, vive en un permanente vacío, y en sus oficinas “ni las moscas se paran.

Mariana Moguel Robles se va por bien del Partido Revolucionario Institucional, seguirá siendo diputada local gracias a la extraordinaria influencia de su madre que tiene nexos de amistad muy acendrados con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

Por eso figuró como  una presidenta del PRI, grisácea.

Ahora, celebran la salida de Mariana Moguel Robles.

Su paso por el PRI fue una pérdida de tiempo y una notoria vergüenza.

El conflicto de intereses se impuso, lejos de atender las necesidades de la sociedad.

El PRI ha figurado como minoría en Asamblea Legislativa, sin tener la creatividad necesaria que pudiera destacarse como una fuerza real, sino pasó a ser una inferioridad ajena de los problemas de la sociedad.

Quien diga que habrá PRI para rato, de eso es seguro porque la sociedad volverá sus ojos para regresarlo al poder, pese a su negro historial.

De tal suerte que con la llegada de Eruviel Ávila Villegas al Revolucionario Institucional de la gran ciudad, se abre un abanico de las grandes esperanza para de una vez, dentro de esa alternancia, rescate los intereses de la colectividad para salvarla del permanente engaño perredista izquierdista, secuestradores de la voluntad democrática y popular.

“Me desempeñaré con pasión y entrega total en el cargo”, puntualizó a un mes y tres días que finalizara su administración como gobernador del Estado de México, en tanto que el priista Alfredo del Mazo asumiera el cargo.

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