Escrito por: Martín González García

En los últimos 30 años no habíamos tenido una situación similar, los duros habían sido contenido por los técnicos, los Obama, incluso los Bush, gente que convencida o no, jugaba políticamente hablando a la aldea global, y de un intercambio justo, cosas como sustentabilidad o la responsabilidad social, tenía mucho sentido en este discurso. Incluso sueños como el del Leicester City, se hicieron realidad.

Bienvenidos al siglo XXI, los rudos recuperaron sus espacios de poder, siempre estuvieron ahí, siempre actuaron, pero habían dejado de ser el rostro, ahora tanto con el presidente de los Estados Unidos, como con el presidente de Rusia, o de Argentina recuperaron su rostro y su voz.

Por el eso el TLC, esta “esperando”, no sabemos al final que decidan los rudos, pero si sabemos que México, debe trabajar en tres líneas simultaneamente;

Primero y el más importante, debe hacer crecer su mercado interno.

Segundo debe fortalecer su intercambio con Alemania y Japón, vamos bien debemos estar mejor.

Y tercero debemos ser más ambiciosos con China, con Sudáfrica, en fin con lo nuevo.

Cuidado con Canadá, este es un mundo de negocios, si a ellos les beneficia, nos dejaran solos, y por cierto, cualquiera lo haría.

De tal suerte que sugiero esperar a ver qué pasa con el volado (negociaciones del TLC), y luego hacer nuestro juego, y hacerlo bien. Si los “gringos nos dejan solos”, perderán más que nosotros, así que si un temblor de 8.2 grados no nos derrumbó, menos lo hará un acuerdo comercial cancelado. Retomemos la clásica expresión de Schwarzernegger, hasta la vista, baby.