Por: Allie Ann

Tras los recientes sismos de septiembre en el país, se instaló una red instrumental en el Océano Pacífico que permitirá analizar mejor –y como nunca antes se había hecho en México– los procesos tectónicos para cuantificar el potencial sísmico de la brecha, en donde es probable que se origine un gran temblor.

Ésta forma parte del proyecto Evaluación del preligro asociado a grandes terremotos y tsunamis en las costas del Pacífico mexicano para la mitigación de desastres, que trabajan la UNAM y la Universidad de Kioto, Japón.

La instalación abre la posibilidad de instrumentar no sólo ese segmento de la brecha sísmica de Guerrero, sino también su porción al sureste de Acapulco (epicentro del terremoto de 1957 y en donde podría ocurrir una ruptura importante), o en el Istmo de Tehuantepec, en donde también hay una brecha sísmica preocupante, dijo en un comunicado Cruz Atienza, líder del proyecto.

Los beneficios que traerá este trabajo son: mostrará mapas de peligro y arrojará información para diseñar o modificar reglamentos de construcción.

Es el primer paso a una era instrumental en México, que podría permitir el desarrollo de sistemas de alerta altamente sofisticados.

Sobre los instrumentos sismológicos

– Es una red de instrumentos “anfibios “: una parte está en tierra y otra en mar a profundidades de mil y cinco mil metros. A la vez es sismológica y geodésica.

– En el fondo del mar habrá siete sensores de presión hidrostática para observar deformaciones verticales de la corteza continental dos sitios GPS acústicos para la deformación horizontal y siete sismómetros que se sumarán a la red terrestre.

– La red terrestre tendrá 14 sismómetros ultrasensibles y 33 GPS diferenciales.

– Registran señales sísmicas de diferente naturaleza (ondas que se propagan en el interiro de la tierra como sismos y tremores tectónicos).

– Las estaciones geodésicas permiten medir deformaciones lentas de la corteza terrestre, producto de procesos tectónicos en la región con ayuda de sensores de presión hidrostática y sistemas de GPS en tierra y mar.

– Los instrumetos serán llevados en el Buque oceonográfico “El Puma”, de la UNAM.

– Se tiene planeado que la red quede totalmente instalada a finales de año.

El proyecto, en general, ha permitido desarrollar métodos específicos de inversión, que permitirán interpretar los datos que se registren en la red sobre los deslizamientos entreplacas, o bien, hacer la tomografía sísmica o reconstrucción de las cortezas continental y oceánica en esa región. De igual forma, se ha avanzado en el modelado computacional de terremotos y tsunamis.

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