Escrito por: Reyna Luna Newcombe

Laredo, Texas.- Rosa María Hernández -la niña mexicana con parálisis cerebral detenida por la Patrulla Fronteriza y liberada días después- no es la única inmigrante interceptada tras recibir algún tratamiento médico al norte de la frontera con México.

Algunos abogados, organizaciones pro inmigrantes y directivos de albergues especiales advirtieron que el número de niños indocumentados y en situación similar a la de Rosa María es grande.

De hecho meses antes, Irma y Oscar Sánchez, un matrimonio de inmigrantes mexicanos indocumentados con residencia en Brownsville, que tuvo que llevar a su bebé norteamericano a un hospital en Corpus Christi. La Patrulla Fronteriza les procesó.

“Hay mucho miedo y mucha desesperación, la gente necesita estar mejor informada y saber que hay opciones”, dice la Hermana Rosemary Welsh del albergue Mercy, que apoya inmigrantes.

María Luisa Vera de la misma organización, agrega que conocen  mucha gente que está en una situación que Rosa maría: “en cualquier momento le puede pasar lo mismo”, advierte.

Rosa María con domicilio en la fronteriza ciudad de Laredo, viajó a Corpus Christi con su tía que es ciudadana americana.

Al pasar por un puesto de revisión migratoria ubicado 30 millas al norte de la frontera los agentes de la Patrulla Fronteriza supieron que era indocumentada, las escoltaron y esperaron a que la chica fuera tratada médicamente y dada de alta para detenerla y llevarla a un albergue para refugiados en San Antonio donde fue liberada el viernes 3 de Noviembre.

El abogado de Rosa María, Alex Gálvez explica que el hecho de que se quiso separar a la niña de su madre fue razón suficiente para empezar un caso.

Rosa María ahora tiene un documento migratorio que la ampara y le permite acudir a Hospitales al norte de la frontera a futuras citas médicas si su salud así lo requiere  y se espera que un juez pronto vea su caso.

La nena ha regresado con sus padres. Felipa, su madre, comparte los deseos de Rosa María: “Ella dice que no quiere regresar a México y dice que no quiere que nunca nos separemos”.

“Estamos muy a gusto aquí, ojala que aquí nos pudiéramos quedar legalmente”, dice el padre César Hernández.

rosa maria con sus padresfelipa llora por su hijafelipa