Escrito por: Zaida Hernández Cordova

Tal vez no nos hemos percatado nunca de los efectos que generan nuestras palabras  o acciones  en las personas, sin embargo todos sabemos que tienen repercusiones en quien nos rodea, pero en esta época se resalta más.

Hoy por ejemplo venía platicando con una amiga mientras me dirigía al trabajo y me percaté de algo sorprendente en verdad el estar a nada de Navidad nos sensibiliza en todo aspecto, esto ya que solemos volvernos más afectivos, cariñosos, humildes, humanos. Mientras platicaba con ella observe como 2 automovilistas ayudaban a un indigente que limpiaba autos y era de la 3era edad. Es tan grato ver el tipo de ciudadanos que existen que se preocupa por los demás. Lo platique con ella y coincidíamos en que no es fácil observar esto en todas las épocas del año ni mucho menos en las mañanas.

Lo cierto es que este año no ha sido nada fácil en México muchos sufrieron la pérdida de bienes, mascotas y algunos peor aún personas a causa de desastres naturales y México es un país que se une y apoya ante ese tipo de circunstancias, nos olvidamos de nuestra raza, condición económica, enfermedades, genero; el chiste es apoyar al vecino y eso me es grato, sin embargo, en lo personal me gustaría que durara más tiempo ese trato y la forma en que nos comportamos.

El ritmo de vida en la ciudad es muy acelerado y a veces ni si quiera nos damos tiempo de percatarnos lo que sucede a nuestro al rededor, ¿cómo cantan los pajaritos?, ¿de qué tamaño es la luna?, si se ve el volcán, etc.; sin embargo, en esta época todo cambia lo primero que hacemos es prepararnos para recibir al invierno de la mejor manera, algunos sacan sus abrigos, otros sus botitas, otros tantos deciden hacer donaciones de cosas poco utilizadas por ellos a los más necesitados; respiramos el olor a pino tan agradable de la época, sacamos un árbol y lo decoramos con luces, tomamos un delicioso cafecito o chocolate en las mañanas mientras vamos camino al trabajo, saludamos a los que pasan en nuestro camino.

Disfrutamos un delicioso ponche mientras miramos el atardecer algunos y otros tantos el anochecer en compañía de nuestros amigos, familia y/ o pareja.

Creo que mucho tiene que ver con el clima que existe en este lado del mundo para Navidad, o tal vez es la necesidad de demostrarnos todo el afecto que sentimos por nuestros seres queridos. Es decir que no sé a ciencia cierta a qué se deba que no se tenga este fenómeno todo el año pero,  estoy inmensamente segura que así como yo lo disfruto muchas de ustedes lo hacen.

Por todo lo antes citado les exhorto a que nos alentemos para que este comportamiento dure mucho más tiempo; que nos sensibilicemos, vivamos y dejemos vivir, lo importante es disfrutar, demos una manita a quien nos necesite sin pensar en si el otro es o no sincero. Solo demos lo mejor que tenemos, colaboremos de la manera que cada uno quiera o pueda regresando un poco de lo mucho que nos brindó este año y procuremos no cambiar este punto ya que nos servirá para convertir esto en la magia de la vida y no solo en la magia de la época.