Escrito por: Eduardo Serio

Sentido Común vs La Estupidez Humana: La semana pasada les comenté sobre la barbárica “Ley de Circos Sin Animales”, que acabó matando al 80% de los Animales registrados gracias a su mala ejecución política. Hoy, les quiero hablar de lo que está pasando con gran parte de nuestra fauna nacional de vida libre, en especial, los Primates y los Psitácidos (toda Ave con pico de Perico).

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La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, (CITES), a la cual México está suscrito desde hace bastantes años, es la que regula toda importación y exportación legal de fauna y flora exótica (Leones, Tigres, Changos, Gorilas, Delfines, etc.) a nivel mundial. Yo, Eduardo Serio, no estoy de acuerdo de una manera personal con la Compra-Venta de este tipo de Animales, pero el que esté de acuerdo o no, no debe cegarme a los datos concretos y reales y por esto poner en riesgo a muchísimas especies simplemente por querer demostrar un trabajo del cual nuestros brillantes legisladores no tienen idea alguna, y sólo acaban rodeándose de pseudo expertos que  se dedican a protestar en la calle (literalmente) a gritos afuera de zoológicos y delfinarios como viejas verduleras haciendo show, para después, ser invitados por  nuestros legisladores a las cámaras para ejercer “Acción Política”. Increíble…

Estos brillantes legisladores, decidieron brincarse a los grandes expertos de CITES en Ginebra y aplicar leyes nuevas que se sacaron de la manga por caprichosos, temperamentales e ignorantes, estando México aún adscrito a CITES. Sabemos que el político mexicano por lo regular se siente un jugador plurifuncional, y un día es experto en materia de seguridad, otro día en educación ambiental, y al otro día se siente Premio Nobel de Economía, pero en algún momento se tienen que educar. Pareciera que nacieron en Berlín y no en la Merced de donde aparentan venir la gran mayoría de ellos, renegando, cual ladinos, la verdadera idiosincrasia nacional.

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Mediante un cambio al Artículo 55 BIS y al 60 BIS I y II de la ley general de vida silvestre, prohibieron la entrada legal, estudiada por expertos, y  generadora de impuestos,  a los Mamíferos Marinos, Psitácidos y Primates, que en su lugar de origen son considerados Animales autorizados por CITES para su exportación por el amplio rango de individuos, trayendo, como consecuencia, que los Primates y Psitácidos mexicanos sean depredados ilegalmente para ser vendidos a un menor precio. Por ejemplo, un Mono Ardilla extranjero, importado legalmente antes de estos nuevos cambios a la ley que se sacaron de la imaginación, valía alrededor de 8 mil pesos, y por su competividad legal y económica logró desplazar la venta ilegal de Monos mexicanos. Ahora, como se prohibió esta importación, de los pocos que quedaron en México, se venden en alrededor de 120,000 pesos, y un Mono Aullador o un Mono Araña mexicanos, bajados ilegalmente, se venden en 8,000 pesos. Seamos honestos, si su hijo o hija le pidieran un Changuito de Navidad, ¿cuál les daría? ¿el de 120,000 pesos con papeles, o el de 8,000 pesos sin papeles?.

Hay que entender también que los traficantes en México, para cazar a un Mono, matan a la Mamá y el porcentaje de sobrevivencia es de 9 a 1, ósea, por cada Mono que sobrevive, mueren 9 entre balazos y entre las crias que caen desde las copas de los árboles al piso. Al llegar nuestros legisladores más papistas que el Papa y más evolutivos que Darwin, se brincan por el arco del triunfo el organismo CITES, y prohiben estas importaciones legales de Monos y Psitácidos sin tomar en cuenta este factor y otro muy importante: en México existen 19,000 familias pajareras de décadas de tradición, y les hago la misma pregunta: ¿ustedes de dónde creen que salen todos los Pericos  que se venden en los mercados sin registro alguno después de haber cerrado la importación? Estas políticas están protegiendo a especies exóticas perfectamente reguladas y están destruyendo a nuestras especies nacionales.

Un verdadero cambio no puede originarse de una manera impulsiva de actuar, uno no puede esperar cambiar siglos de historia sin entender lo que esta pasando. Las intenciones por si solas no son suficientes, por eso es que nuestro México no avanza como debería de avanzar: damos un paso para adelante y dos para atrás, ésta, es por desgracia, la idiosincrasia nacional. Nuestros legisladores tienen que aprender a decir “no sé” y tienen que rodearse de expertos que en verdad aporten soluciones reales a problemas reales, no soluciones falsas como brincarse a los verdaderos expertos en la materia. O actuamos ahorita, o nuestra fauna nacional desaparecerá en los siguientes años por sólo querer demostrar que se está trabajando para poder seguir cobrando un sueldo, y como dice el dicho: ¡A la Viva México!.

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Se despide, para Cocinando con Eduardo, su gran amigo (sarcasmo), Eduardo Serio.