Por Aline Nava.

Hoy al pasar frente a una florería he visto un gran girasol ¡que hermoso! y al quedarme observando, tu imagen se hizo presente en mis pensamientos, haciendo recordar lo que representas para mí, porque ahora mi cordura te quiere ante mí, pero… también mi locura.

Y, no importa la distancia, en ningún momento sales de mi mente, eres mi alegría, mi inspiración, mi amigo, mi confidente, y por eso, confieso que cuando comenzaste a gustarme decidí que serías con quien los atardeceres me gustaría compartir.