Por: Allie Ann

El 19 de septiembre del 2017, el centro del país fue azotado por un sismo de 7.1 grados en la escala de Richter y con 57 km de profundidad a las 13:14 horas, de acuerdo con datos finales del Sismológico Nacional.

Morelos, Puebla, Ciudad de México y el Estado de México han registrado derrumbes, daños a inmuebles, muertes, heridos y damnificados que siguen en aumento.

En un reporte, el Servicio Sismológico Nacional de la UNAM señala los sismo más importantes que han ocurrido en territorio nacional, pues además apunta que México es una zona de alta sismicidad porque interactúan cinco placas tectónicas: la de Norteamérica, la de Cocos, la del Pacífico, la de Rivera y la del Caribe. De hecho dice también que se reportan alrededor de 40 sismos por día.

¿Qué hay de las réplicas?

Al ocurrir un terremoto es normal que las rocas que se encuentran cercanas a la zona de ruptura comiencen a acomodarse de nueva cuenta, lo que produce una serie de temblores, mejor conocidos como réplicas.

El número de éstas siempre varía y no se sabe con certeza cuántas serán, pues pueden ser desde unas cuantas hasta cientos en minutos, horas, días o semanas posteriores al sismo principal.

Muchos son los rumores o exigencias para prevenir un terremoto, pero lo cierto es que en ningún lugar del mundo existen técnicas científicas que determinen cuándo o dónde ocurrirán estos siniestros, la magnitud de los mismos o qué efectos tendrán sobre la población, así lo señaló el informe ya mencionado.