Por: Miguel Angel Maciel González

Hace algunos meses, salió a la luz pública el texto AMLOFOBIA, manifiesto contra la intolerancia, coordinado por el maestro Jaime Pérez Dávila, profesor de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán y de amplia experiencia en el campo de la docencia y la investigación en el ámbito público como privado. El documento es el resultado de un trabajo colegiado por estudiantes y profesores de esa misma carrera y otros investigadores externos a la UNAM, el cual se desarrolló en el contexto de una de las asignaturas impartidas por el mismo maestro.

El libro, más allá de ser un producto académico realizado en clase para la consabida evaluación de los estudiantes, resulta ser una actividad reflexiva, pero sobre todo fraterna, la cual nos invita a dialogar con el lenguaje de la paz y la concordia, pues reivindica el saber científico como opción para modificar nuestras relaciones cotidianas, permite que la información vertida en él sea discutida por la comunidad interna y externa a la máxima casa de estudios, desmenuza de forma comprensiva no sólo el por qué existe cierta animadversión contra el presidente electo, sino también el origen de ella y las consecuencias sociales y políticas de radicalizar nuestra intransigencia, no solo contra López Obrador, sino con lo que huela cercano a él, lo cual podría suponer y advertir un posible enfrentamiento entre grupos anti y proAMLO que desataría el resquebrajamiento de un país de por sí desfondado.

El análisis no se hace a través simples catastrofismos, sino de acuerdo a una mentalidad personal y colectiva preocupada, por un lado, en hacer ver como los procesos de investigación tienen un sentido profundo en términos de: 1. Un diagnóstico que en este caso define un fenómeno nacional el cual nos involucra en una dinámica de gobernabilidad y 2. Integra alumnos, maestros e investigadores como personas que pueden trabajar juntos en un proyecto colectivo que a la vez sensibiliza, humaniza y mira hacia el futuro de ellos, de nosotros y de las generaciones por venir, de ahí que no sea un salvoconducto para que el maestro Pérez haga un informe sobre su actividad o para acreditar una materia, sino entender como la vida se hace en colaboración, con los otros y para los otros ausentes y presentes en un acto de amor, erotismo y confianza.

De igual forma AMLOFOBIA, representa una oportunidad literaria que rescata la vida cotidiana de los investigados (a la vez investigadores de su propia condición) y de los investigadores (quienes al estudiar la realidad, aprenden a verse de otra manera y también por ello son investigadores de sí mismos), para actuar quirúrgicamente en ese tejido íntimo que ignoramos, pero que es preciso conocer para acercarnos fraternalmente –con todo y sus diferentes narrativas y visiones políticas– para apostarle como dice Alain Touraine en esperanzarnos sobre si podemos vivir juntos.

De tal suerte esta obra, también representa un producto o un material de riesgo en dos sentidos; el primero en un entorno donde no sólo la intolerancia está presente con los detractores de AMLO, sino en todo aquello que representa la diferencia, resulta un acto de valor y honestidad ética e intelectual lanzar al espacio educativo y social una “partitura” provocadora que muestre las desafinaciones y descontentos de ese espacio sonoro (de sonido armónico y sordera), llamado México.

El segundo, el “peligro”, significa que ante la meditación a la cual nos invita el libro, no se haga nada, se olvide, se guarde en un cajón burocrático y, con ello, ponernos ante un escenario difícil, por eso exhortar a lectura, al estudio y discusión, pero sobre todo a su praxis para dirigir qué país queremos y qué necesitamos hacer antes de que se nos vaya de las manos.