BIALIK

En su libro “Nunca dejes de aprender”, el profesor de Negocios de la Universidad de Harvard, Bradley Staats (2018), destaca tres conceptos: permanecer relevante, reinventarse y seguir creciendo y desarrollándose a lo largo de la vida. En una de mis investigaciones para El Colegio de México, enfocada a personas de la tercera edad, quedó muy claro que la autopercepción de sentirse viejo o no, tiene que ver directamente con seguirse sintiendo útil o no. Y esto, me parece, aplica a cualquier edad. Esa sensación de ser necesitado, de influir y poder ayudar eleva nuestra autoestima y normalmente nos da valor agregado a nuestra existencia.

Trascendemos, recibimos reconocimiento y aprecio. Y esto sucede a cualquier edad. Piensen en lo que le hace a un niño el poder ayudar en labores nimias en el hogar, con sólo recoger su plato y llevarlo o, inclusive, lavarlo después de usarlo. Su cara de satisfacción de recibir un agradecimiento por haber colaborado. Actos sencillos, sí, pero, significativos que nos enseñan disciplina y participación.

Volvamos al término relevante. Sinónimo de sobresaliente, significativo, extraordinario, destacado, que aporta y deja huella. Característica de todo líder, en cualquier campo, que impulsa el cambio. Ejemplos, los tenemos de todas las épocas y por todo el mundo como: Aristóteles, Platón, Jesús, Mahoma, Buda, Newton Miguel Ángel, Shakespeare, Darwin, Mozart, Marie Curie, Einstein, Freud, Gandhi, Juárez, Mandela, Steve Jobs…  Grandes nombres, grandes personajes, sin duda, excepcionales.

Pero, y para el resto, ¿qué se espera de nosotros? O más bien, ¿qué esperamos de nosotros mismos? ¿qué huella estamos dejando? ¿qué estamos aportando?

Si la única constante es el cambio, cómo lo manejamos, qué hacemos cuando nos enfrentamos a él cada vez que nos topamos ¨como si fuera la primera vez ¨ y, de nuevo, a reinventarnos. Si seguimos siendo -a cualquier edad- ese aprendiz dinámico, abierto y dispuesto, seguiremos siendo relevantes para todo lo que realicemos. Buscar la excelencia en lo que hacemos nos brinda, no sólo satisfacción personal, pero se vuelve una conducta ejemplar y eso nos hace también líderes. Convertimos lo ordinario en extraordinario. Se requiere para ello, también, de espacios para la reflexión y autoanálisis; silencios temporales para complementar la especialización con la variedad en lo que hacemos, aprender de los demás, hacer las preguntas correctas y por siempre, permanecer relevantes que debiera ser un motto, un mantra de vida, que nos impulsa a buscar nuevos caminos.

*Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com