CRITICO

El martes pasado, México volvió a caer en un papel en el que no había caído hace mucho tiempo, esto cuando la National Football League (NFL) cancelará el partido entre Kansas City y Los Ángeles, el cual estaba pactado para disputarse el 19 de noviembre del presente año en la cancha del Estadio Azteca, siendo el tercer año consecutivo que nuestro país albergaría un partido de esta liga.

Desde el mes de enero del presente año, la NFL anunció la fecha y los equipos que jugarían en nuestro país para esta temporada, si bien al inicio no pintaba como un gran duelo, conforme avanzaron las semanas, ambos equipos nos daban indicios de que sería un gran espectáculo, al grado de que lo llegaron a llamar El Super Bowl 52 y medio.

Los empresarios dueños del Estadio Azteca realizaron un cambio en el pasto del Estadio Azteca por uno híbrido que sería de vanguardia en cuanto a tecnología y cuidado. Sin embargo, por hacer las cosas “a la mexicana” nuestro país no solo se perderá de un gran espectáculo deportivo como lo es un juego de la NFL, sino también se perder a de una derrama económica que ascendería a los 45 millones de dólares únicamente el día del partido y cerca de 67 millones de dólares en todo el fin de semana.

Cuando hablo de las cosas “a la mexicana” me refiero a que no existió (así como no existe en gran parte de la sociedad mexicana) una cultura de la prevención y de pensar a futuro. En un primer momento, el cambio por el pasto híbrido se retrasó por el cierre de campaña de Andrés Manuel López Obrador que se realizó en dicho recinto. Acto seguido, el cambio de césped se realizó sólo tres días antes del inicio de la Liga Mx y también durante el semestre el Estadio Azteca se rentó más que salón de fiestas, pues hubo eventos políticos, religiosos, conciertos, dos equipos participando en dos torneos diferentes y el equipo femenil del Club América disputando su torneo.

Lo que sucedió la semana pasada con la NFL raya en lo vergonzoso, pues, después del concierto de Shakira que se llevó acabo el pasado mes de octubre, la NFL había realizado una inspección y determinó que la cancha aún podía ser apta. La gota que derramó el vaso fue el concierto del canal de música Telehit llevado a cabo la semana pasada en la cancha del Estadio Azteca.

Parece absurdo poner en riesgo una inversión por parte del gobierno federal, del gobierno de la CDMX y de los mismos empresarios dueños del Estadio Azteca por unos millones de pesos y es que si se hace el balance se apostaron 67 millones de dólares por un cifra que no llegó ni a un cuarto de la misma.

La ambición por querer hacer negocio, la negligencia y la falta de sensatez tienen nombre y apellido y deben dar la cara, pues después de esto, la CDMX pierde una inercia de eventos internacionales y pone en tela de juicio si es o no un lugar seguro para invertir, pues yo siendo la NFL, me la pensaría para volver a traer un juego, al menos a la CDMX y mas aun después de los anuncios del gobierno entrante donde se mencionan que los apoyos para estoy eventos iban a disminuir.

Desafortunadamente, esto es el reflejo de la sociedad mexicana donde no existe el hábito de prevenir y planear a futuro, raya en lo vergonzoso que una liga internacional y con la importancia de la NFL tenga que venir a decirnos que ellos así no hacen las cosas y quedemos en ridiculo con la imagen que se da al mundo.