KIM

Esa hermosa y apasionante carrera llamada vida muchas veces está llena de vacíos, complejos, miedos e incertidumbres.

Jugamos y caemos en nuestras propias trampas. Imaginamos que felicidad es algo que encontramos al final de un camino sinuoso y lleno de retos. ¡Mentira!

Hemos sido engañados…¡por nosotros mismos! No hay camino, no hay retos y no hay meta. Solo tenemos este momento, ese que desperdiciamos como si nunca se fuera a terminar.

La felicidad era ese camino, los pequeños detalles, lo positivo y negativo de cada día, las oportunidades y los fracasos. Todo eso es el condimento de la mejor aventura que existe. Lamentablemente, no nos damos cuenta de las bendiciones y alegrías hasta que se convierten en pasado.

Pearl S. Buck lo decía con una claridad asombrosa, “muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad”.

Estamos acostumbrados a oír y desechar la idea de que la felicidad es algo interno y no externo. Nos resulta sencillo confundir la felicidad con abundancia, amores, objetos y éxitos y, efectivamente, todo ello produce una zona de confort que nos permite estar distraídos y entretenidos.

El concepto de felicidad interna no se refiere a una idea del club de los optimistas donde hay sonrisas sin control. La felicidad interna se traduce en paz y plenitud.

Justamente considero que estar pleno es lo más tangible de la felicidad. Se traduce en hacer las paces con lo que somos sin juzgarnos ni conformarnos; significa querer personas, situaciones y objetos sin necesitarlos; quiere decir ser libre para pensar, sentir y cambiar de opinión; también es carcajearse sin control, comer con placer, querer sin simulación y, simplemente, ser lo que se es. Vivir libre de miedos, culpas y resentimientos. Comprender que lo que ya sucedió así tenía que ser y que no hay otro posible pasado pero sí un prometedor futuro.

Frecuentemente consideramos que la felicidad es algo que perdimos o algo que buscamos obtener, nunca lo que tenemos.

“Cuando una puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero a menudo miramos tanto a la puerta cerrada que no vemos la que se ha abierto para nosotros” , dijo Hellen Keller.

Determine tú y decide hoy mismo lo que quieres ser y la clase de persona con la que quieres pasar el resto de tu vida (tú mismo). La lealtad y el amor empieza con uno mismo y ahí, justo ahí frente a nuestra nariz, está la felicidad.

@kimarmengol