Tras ser sometidas a consulta y haberse aprobado abrumadoramente por el pueblo que no se equivoca, las becas de capacitación laboral para 2.3 millones de jóvenes conocidos como “ninis” serán un hecho.

El gobierno federal y el sector empresarial firmaron un convenio para iniciar la implementación del programa Jóvenes Construyendo el Futuro que contempla además a 300 mil más de esos jóvenes, pero de escasos recursos, para que reciban un apoyo de dos mil 400 pesos siempre y cuando cursen estudios de nivel superior. Para 2019   la Secretaría del Trabajo, a cargo de Luisa María Alcalde, espera una bolsa presupuestal de 110 mil millones de pesos para que el gobierno federal cubra un salario de tres mil 600 pesos mensuales a cada uno de los jóvenes beneficiados, y 230 empresas abrirán sus puertas para darles capacitación.

El objetivo lo definió Alcalde así: “Se trata de un programa en el que tenemos responsabilidad todos… Tenemos en nuestras manos la posibilidad de cambiarle la vida a millones de jóvenes… Incluir a los jóvenes del campo, de las regiones afectadas por la violencia, a las mujeres jóvenes, a profesionistas que no han logrado encontrar trabajo porque les dicen que les falta experiencia laboral… No habrá intermediarios para que los jóvenes puedan registrarse en dicho programa”. Para Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, la participación del empresariado, “es para brindarle a los jóvenes mejores herramientas para el crecimiento de México…

Las empresas brindaremos capacitación para que los jóvenes se desarrollen con éxito… A quienes participen activamente después de 12 meses recibirán una constancia… Este programa nos permitirá impulsar el desarrollo de la juventud… En el sector privado aplaudimos este programa porque reconoce que el desarrollo económico es la mejor forma de impulsar al país…

En la visión de Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública, Jóvenes Construyendo el Futuro es un programa para congratularse porque en él participarán “más de 2 millones de jóvenes becarios y ni un solo sicario“. A quienes concluyan satisfactoriamente se les “vinculará” al sector público, privado y social. De acuerdo al INEGI, hay 15 millones de jóvenes ocupados, de los que 8.9 millones están en el sector informal; por lo que hace a la deserción escolar, en educación media es de 12.1 y en la superior de 6.8%.

COMODÍN.- Sea quien sea la que ocupe la vacante en la Suprema Corte de Justicia de la Nación de acuerdo a la terna que envió el presidente López Obrador a la Cámara de Senadores, estará marcada por la cercanía partidista con el Ejecutivo, o de amistad en el caso del propuesto. Celia Maya García, fue candidata a senadora por Morena en 2018; Loretta Ortiz Ahlf –esposa de José Agustín Ortiz Pinchetti, consejero para la Constitución Moral-, fue diputada federal por Morena en 2013; y Juan Luis González Alcántara Carrancá, fue presidente del Tribunal Superior de Justicia de Ciudad de México entre 2000 y 2005.

¿AMIGUISMO? – Hay una máxima que dice: “Amistad que no se refleja en la nómina no es amistad”. Y tal parece que esta se cumplió en el caso de Paco Ignacio Taibo II, a quien su amigo el presidente de la República le cumplió el ofrecimiento de hacerlo director del Fondo de Cultura Económica. Por supuesto que al escritor y promotor incansable de la lectura no le faltan méritos, lo que resultó políticamente incorrecto es que se haya tenido que reformar la Ley Federal de las Entidades Paraestatales para quitar el candado de ser mexicano por nacimiento; ahora basta con ser ciudadano.

INTERPRETACIÓN.- ¿Será que los integrantes de la llamada ayudantía de a tiro han mostrado incapacidad  para proteger al presidente López Obrador que hasta su esposa, Beatriz Gutiérrez, se dio cuenta de que él ya no puede andar sin seguridad? A través de su cuenta de Twitter ella señaló que ya no es la persona sino la investidura nacional. Empero, en su empeño de ejercer un gobierno cercano a la gente -que lo llevó a extinguir al Estado Mayor Presidencial-, Juan pueblo se acerca a él con tal facilidad que los ayudantes no saben qué hacer.