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San Fernando, Tamaulipas.- En plena Navidad y a pesar de que el nuevo gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador ha dado la orden de que no se moleste a los “paisanos”, empleados del Gobierno de Tamaulipas no sólo desobedece, sino extorsionan a los visitantes.

“Paisanos”, sobre todo los radicados en Texas que son los que más utilizan las carreteras de Tamaulipas, se topan con cuestionamientos por parte de empleados de la Secretaría de Finanzas del Gobierno de Tamaulipas que les están pidiendo hasta el seguro contra daños a terceros.

“Paisanos” por no tener seguro para circular en México, tienen que entregarles hasta 500 pesos como “mordida”.

Otras quejas incluyen la invasión a la privacidad de los visitantes pues algunos de estos empleados al cuestionar a los visitantes se atreven hasta a meter la cabeza en el vehículo para ver qué hay dentro.

“Es demasiado, ni los aduanales federales hacen esto”, dice Richard Silos, una víctima de los burócratas tamaulipecos.

El gobierno de Tamaulipas ha establecidos retenes en carreteras federales en donde  no solo se atreve a cuestionar a los visitantes extranjeros con sus documentos en regla y su permiso exhibido en el parabrisas de su auto.

También los transmigrantes, que son extranjeros que se dirigen a Centro o Sudamérica y que solo van por las carreteras mexicanas de paso, son cuestionados y extorsionados, en ocasiones obligados a regresar a las instalaciones de las aduanas mexicanas en la frontera.

De acuerdo a funcionarios de aduanas federales mexicanas, el gobierno de Tamaulipas no puede desviar de su ruta a los transmigrantes.

Los transmigrantes se quejan de que les revisan toda la mercancía ya que ha sido revisada por los aduanales en los puentes internacionales y que en ocasiones se quedan con ella sin mediar explicaciones.

Con todo, los empleados de la Secretaría de Finanzas del Gobierno de Tamaulipas atentan contra los visitantes extranjeros que además de sufrir la angustia de viajar por las peligrosas carreteras de Tamaulipas, tienen que desembolsar alguna suma de dinero para satisfacer las necesidades económicas de quienes se dicen servidores públicos.

La actitud de los burócratas federales deja mucho que desear más en ésta época navideña en la que se trata de dar, no de quitar.