CRITICO

Durante las últimas semanas el Gobierno Federal comandado por Andrés Manuel López Obrador se encargó de enviar al Poder Legislativo la propuesta del Presupuesto de Egresos de la Federación esperando que este lo aprobara y se pudiera terminar la labor presupuestal de manera rápida y sin mayor problemas.

Dentro del mismo, salto a la luz que las universidades públicas tendrían un recorte presupuestal a cada una de ellas (especialmente UNAM, IPN y UAM aunque no podemos olvidar las Universidades Autónomas de cada una de las distintas entidades federativas de nuestro país. Las quejas y opiniones en contra de la decisión por parte no sólo de alumnos de las universidades si no se la ciudadanía en general, argumentado que en educación (y más de nivel medio superior y superior) era inadmisible que se recortara el presupuesto a las instituciones educativas aumentaron.

Al día siguiente del anuncio, el presidente, Andrés Manuel Lopez Obrador mencionó durante su discurso en un acto público que se había cometido un error y que las instituciones educativas tendrían el presupuesto merecido y digno para poder garantizar su función en manera óptima, eficiente y digna, despertando así muchas dudas.

La primera que se me viene a la mente es ¿por qué se recorto el presupuesto a las instituciones educativas de nivel medio superior y no a programas y sectores de la burocracia que son “Elefantes blancos” en el presupuesto federal? Es decir dependencias de los gobiernos que cuentan con personal que no conocen si quiera las atribuciones de la dependencia donde trabajan.

Aunado a esto día antes de había tentado (supuestamente también por error) con la autonomía universitaria pactada en la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos.

AMLO cometió dos errores en menos de una semana en contra de los universitarios, mismos que se encargaron de realizar desde su trinchera protestas mismas que al parecer “echaron para atrás” las decisiones del gobierno mexicano.