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Donald Trump quiere retirar las tropas estadounidenses de Siria, y esto complica todo el rompecabezas mundial. ¿Qué esconde y qué deja esta decisión? Primero no hay que perder de vista quién la dice, un presidente que dice y se contradice, lo que no hace confiable sus declaraciones. No sabemos si el retiro de tropas sea un amague, retórica, un invento para ganar tiempo, una decisión que no realizará o sea una mentira, o que de verdad así piense que es lo mejor para sus intereses. Segundo, no hay que perder de vista la reacción. Su anuncio de retirar tropas ha causado un terremoto en todo el mundo.

En los aliados ha provocado alerta, Europa no quiere que EEUU se vaya de Siria, hay tropas británicas, francesas, italianas que protegen intereses multimillonarios, como petroleras, y que quedarían abandonadas por el liderazgo estadounidense. Así, la decisión trumpeana ha provocado enfado y preocupación desde Israel, los europeos, y hasta dentro del propio EEUU donde los militares rechazan su ocurrencia, tanto que la cabeza del ejército más poderoso del mundo, el Secretario de Defensa, el perro Mattis, renunció en protesta.

Pero en Moscú hay alegría. En un programa “prime time” de la televisión rusa, celebraron diciendo que Trump ya era de ellos, que lo tenían capturado. Y en su conferencia anual, el presidente de Rusia, Vladimir Putin aplaudió a Trump por querer retirarse de Siria. Están tan enojados algunos en Washington que dicen que este fue el gran regalo de Navidad que le hizo Trump a Putin. ¿Pero cuál es la razón de abandonar territorio sirio? Trump dice que porque vencieron a los terroristas, lo cual no es tan cierto porque hay muchos todavía.

Quizá el secreto esté en la llamada telefónica con el presidente turco Erdogan, la que podría indicar que todo es por dinero: 3 mil 500 millones de dólares que compraría Turquía en defensa aérea a Estados Unidos, a cambio de que retire las tropas estadounidenses dejándole vía libre para aniquilar a los kurdos del PKK, Partido de los Trabajadores del Kurdistán radicados en Siria, que son una pesadilla para Turquía por su afán de independizarse y crear un país llamado Kurdistán.

Esa quizá sea la explicación pragmática, pero en la otra lectura podemos decir que si la intención de EEUU y Europa era sacar del poder al presidente sirio, Bashar al-Asad, vía una guerra civil apoyando a los rebeldes y auspiciada también por el terrorismo saudí-anglo, entonces quien salió victorioso fue el mismo Gobierno de Siria y sus aliados que le ayudaron a no rendirse, Rusia e Irán, y quien perdió fue EEUU, y que ahora ya se dio cuenta Trump que no tiene caso gastar millones de dólares en mantener ahí tropas. Esta sería la explicación crítica antiyanqui.

Pero me gustaría hacer esta reflexión: EEUU desde ese punto de vista, perdió en Siria, pero si es así, entones la habría dejado devastada: más de 300 mil millones de dólares para poder reconstruirla, casi un millón de muertos y más de 12 millones de desplazados sin hogar, la reflexión es ¿eso es perder la guerra? ¿o no es realmente lo que querían los poderes oscuros, destrozar Siria para que no se construyera un oleoducto que perjudicaría los negocios con Arabia Saudí? Por donde lo veamos, la guerra de poder subsidiaria se ha convertido en cáncer y tragedia del ser humano del siglo XXI, donde nadie asume la responsabilidad directa al financiar grupos de oposición para derrocar a quienes se les oponen. Guerras sucias porque no se ve por dónde es uno atacado. Y parece venir otra más macabra. Trump acaba de nombrar al nuevo Secretario de Defensa quien no tiene experiencia militar ni sabe nada de política exterior pero es un gran hombre de negocios y un científico experto en misiles y en el nuevo Ejército del Espacio. ¿Trump quiere guerra o paz? ¿No es surrealista esto?