CASTILLO

La rendición de cuentas es parte fundamental del régimen político de nuestro país, y como representante popular, es también una obligación ética y moral hacer saber a la ciudadanía de las actividades y labores que hacemos en su nombre.

Desde el día 01 de septiembre de 2018, fecha en que dio inicio la Sexagésima Cuarta Legislatura Federal, mi mayor anhelo como diputada ha sido buscar siempre el beneficio de la sociedad mexicana, alzar la voz ante las injusticias y desempeñar con dignidad y decoro a quienes me han brindado su confianza en esta representación.

La tarea ha sido muy gratificante. El ejercicio de esta noble tarea me ha llevado a conocer otras dimensiones, nuevos horizontes y grandes compromisos con las mexicanas y los mexicanos.

No faltaría a la verdad decir que el gran reto del país es buscar la igualdad. La gran desigualdad que enfrenta la sociedad mexicana requiere de esfuerzos conjuntos y voluntad por atenderlos. Por ello, el día a día se convierte en un nuevo reto para lograr que en la máxima tribuna del país se conozca de los graves problemas que aquejan a nuestro país y encontrar la mejor solución a ellos. No es una tarea fácil, principalmente por que dada la composición de la Cámara de Diputados, es evidente que las visiones sobre el México que queremos son distintas.

Pero el mandato del 1º de julio será siempre un recordatorio: debemos lograr un cambio verdadero que transforme de fondo las grandes injusticias de nuestra nación.

En ese sentido, legislar implica estudio, análisis, valoración. Es acompañar al compañero Andrés Manuel López Obrador en su proyecto de Nación, pero también lo es sumar, aportar, señalar posibles errores e intentar rectificarlos. El método de trabajo es aquel que lanzó un día infame el célebre Miguel de Unamuno: convencer gracias a la razón, nunca usar la fuerza para imponer determinado punto de vista. En lo que va de esta legislatura, podemos dar fe de que no rehuimos al debate.

De esta experiencia saco una gran lección: lograr que los ciudadanos vivan en armonía bajo un marco jurídico nacional cada vez más justo y equitativo es nuestra tarea como miembros del Congreso. Con ello en mente, entraremos a un segundo periodo ordinario de mucho trabajo, del que iremos dando parte puntualmente, pues comunicar también es gobernar.