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McAllen, Texas.- Cinco niños centroamericanos habrían muerto en 2018 tras cruzar ilegalmente con sus padres -o “coyotes”- la frontera estadounidense.

La Organización Internacional del Migrante Desaparecido contabiliza cuatro muertes infantiles pero dejó de recibir información el 21 de Diciembre sobre el tema a raíz del “cierre” del gobierno norteamericano.

El 25 de Diciembre se supo de la que pudo ser la última muerte de un niño inmigrante: Felipe Gómez Alonso de ocho años.

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Las autoridades norteamericanas no alcanzan a entender la situación pues los niños están muriendo sin que se pueda diagnosticar el mal. Felipe fue hospitalizado y diagnosticado con gripe, horas después murió.

Se teme que en los albergues para inmigrantes en la frontera mexicana tengan que ver con estas muertes, sin embargo, los ultimos dos niños guatemaltecos muertos habían cruzado el desierto antes de llegar a los Estados Unidos.

Enfermedades que se creían controladas, como la tuberculosis, han aumentado en regiones con alto ingreso de inmigrantes como Texas.

Los Centros de Detención y de Procesamiento de la Patrulla Fronteriza en el Sur de Texas han tenido que implementar nuevos protocolos de seguridad e higiene ante los brotes de enfermedades que van desde el sarampión y la sarna, hasta la meningitis.

Lo peor del caso es que los inmigrantes indocumentados que llegan enfermos con males son dejados en libertad, no importa si la enfermedad  es contagiosa poniendo así en riesgo la salud pública.

A los niños muertos en condiciones extrañas habría que agregar la muerte de 214 hombres y de una veintena de mujeres, como mínimo, todo en 2018.

La mayor parte de las muertes ocurrieron en el sur de Texas y son de Centroamericanos pero también los hay del Caribe, Sudamérica y hasta el sur de Asia.

Es importante señalar que muchos muertos que aún no han sido identificados.

El Concilio Nacional de la Patrulla Fronteriza dice que en 2018 los agentes rescataron a cuatro mil 307 personas, la mayoría de ellos inmigrantes indocumentados.