HEPKE

¡Es fácil juzgarlo negativo, separarlo, jugar el destino! Es suficiente ser simplemente otro y muy rápidamente niños y jovenes son estigmatizados. Entonces, ya no encajan en el esquema, se les llama “no normales”, y un niño que es “anormal”, altera los procesos normales o estandarizados y debe ser separado tan pronto respectivamente ser administrado tranquilizantes con medicamente.

Sin querer generalizar, estas son las reglas en las escuelas de hoy, tal vez incluso más hoy que en el pasado. El grupo de niños y adolescentes afectados consta de diferentes direcciones: se refiere a niños altamente dotados, que muchas escuelas no pueden manejar y cuya rebelión se rechaza como una interrupción inaceptable de le enseñanza, se refiere a los llamados pacientes con TDAH, que deben ser administrados tranquilizantes con medicamente lo más rápido possible, se refiere a los niños y jovenes que se centran en acción práctica, se refiere a los llamados aprendices lentos que solo necesitan un poco más de tiempo, porque están demasiado ocupados con su mundo interior, con sus pensiamentos y sus sueños.

No mencioné las situaciones específicas, en las que los niños y adolescentes son discriminados e incluso “separados” a su origen, su color de piel, su apariencia o a la historia pasada de un padre. Hoy, estos son los casos más raros. ¡Es ciertamente específico de país! Pero no estoy hablando de ningún “caso” concebido teoricamente, sino de mis décadas de experiencia en la escuela y en la práctica de consultoría. Precepitado, los niños y los adolescentes son etiquetados como anormales y malguidados juzgados y tildados y con ellos principalmente sus padres.

¿Pero “malguidados”, puede y debe haber tal cosa? ¡Básicamente, todos estos niños son mal entendidos! Rara vez los maestros cuestionan las causas de la alteridad o incluso consideran planes de ayuda y apoyo para los afectados.

Quisieran los maestros, por ejemplo, en el llamado niño con TDAH, haga el esfuerzo de volver a preguntarle las causas del embarazo de la madre, para identificar el entorno social del niño, hasta el 90% de todos estos niños tendrían una dimensión diferente al diagnóstico de TDAH y, en lugar del rechazo, preferían sorprenderse por las capacidades muy diferentes de estos niños. Los niños que son diferentes son solo valiosos en otra manera que el promedio y su alteridad podría enriquecer al grupo de lo niños llamados normales, si tan solo integráramos adecuadamente y tratáramos entenderlos en lugar de malinterpretarlos. No hay niños malguidados, nunca son buenos ni malos: ¡Cada niño es único valioso!

Hasta la próxima y “Cuando los niños son mal entendidos!”

Missverstanden oder missraten? – Kinderschicksale!

Es ist leicht, abzuurteilen, auszusortieren, Schicksal zu spielen! Es genügt schon, einfach nur anders zu sein und schon werden Kinder und Jugendliche sehr schnell stigmatisiert. Sie passen dann nicht mehr ins Schema, sie werden als „nicht normal“ bezeichnet, und ein Kind, das „anormal“ ist, stört die normalen bzw. die genormten Abläufe und muss schnellstmöglich aussortiert bzw. zunächst einmal medikamentös ruhig gestellt werden. Ohne generalisieren zu wollen, handelt es sich dabei um die Regelabläufe in den Schulen heute, heute vielleicht sogar noch mehr als in der Vergangenheit. Die Gruppe der betroffenen Kinder und Jugendlichen setzt sich aus unterschiedlichsten Richtungen zusammen: Sie betrifft Hochbegabte, mit denen viele Schulen nicht umgehen können und deren Rebellion wegen Unterforderung schlichtweg als unakzeptable Unterrichtsstörung abgetan wird, sie betrifft sog. ADHS–Patienten, die schnellstmöglich medikamentös ruhig gestellt werden müssen, sie betrifft Kinder und Jugendliche, deren Schwerpunkt im praktischen Handeln liegt, sie betrifft sog. langsame Lerner, die einfach nur ein wenig mehr Zeit brauchen, weil sie allzu sehr mit ihrer inneren Welt, mit ihren Gedanken und Träumen beschäftigt sind. Nicht erwähnt habe ich jetzt die speziellen Situationen, in denen Kinder und Jugendliche wegen ihrer Herkunft, ihrer Hautfarbe, ihres Aussehens oder der Vorgeschichte eines Elternteils diskriminiert und sogar „aussortiert“ werden.  Es sind heute die eher selteneren Fälle. Es ist sicher auch länderbedingt! Ich spreche hier aber nicht von irgendwelchen theoretisch erdachten „Fällen“, sondern von meiner jahrzehntelangen Erfahrung in der Schul- und Beratungspraxis. Vorschnell werden Kinder und Jugendliche als unnormal und  „missraten“ abgestempelt und abgeurteilt und mit ihnen meist auch deren Eltern. Doch „missraten“ kann und darf es so etwas überhaupt geben? Grundsätzlich werden alle diese Kinder falsch verstanden! Nur selten hinterfragen Lehrer die Ursachen für das Anderssein oder überlegen sich gar individuelle Pläne zur Hilfe und zur Förderung für die Betroffenen. Würden sich Lehrer z.B. bei einem sog. ADHS-Kind die Mühe machen, die Ursachen zurück bis zur Schwangerschaft der Mutter zu erfragen, das soziale Umfeld des Kindes zu ermitteln, würde bei bis  zu 90% all dieser Kinder die Diagnose ADHS eine andere Dimension erhalten, und statt Ablehnung würde eher positives Staunen über die eben ganz anderen Fähigkeiten dieser Kinder entstehen. Kinder, die anders sind, sind nur anders wertvoll als der Durchschnitt und sie könnten mit ihrem Anderssein die Gruppe der sog. normalen Kinder bereichern, wenn wir sie nur richtig einbinden würden, und wenn wir versuchen, sie zu verstehen, statt miss zu verstehen! Es gibt keine missratenen Kinder, sie sind niemals gut oder schlecht: Jedes Kind ist einzigartig wertvoll!

Bis zum nächsten Mal und „Wenn Kinder missverstanden werden!“