BIALIK

Aquí, no se trata de la Diada (sin acento) Nacional de Catalunya – festividad que se conmemora cada 11 de septiembre para recordar la declinación de Barcelona ante el ejército borbónico (1714) y que el Parlamento de Cataluña instituye en 1980, realizando distintas actividades y colocando ofrendas florales a próceres catalanes.

No, en este caso nos referimos a las DÍADAS (no confundir con las duplas, que ya tratamos en otra de las colaboraciones de noviembre), cuyo responsable de desarrollar esta noción fue Georg Simmel, sociólogo y filósofo quien señaló que las díadas consisten en pares que están conformados por dos seres o conjuntos, o también  principios (como enseñar-aprender; curar-recibir la atención) cuyos integrantes mantienen un vínculo estrecho y más significativo e interacciones más intensas en comparación con otros grupos; y con derechos y obligaciones y status diferentes para cada una de las partes.

Son conexiones específicas entres personas con roles diferenciados, padre/madre-hijos, médico-pacientes, entrenador-practicante, abuela-nietos, maestro-alumnos, pastor-fieles, donde, si no existe de origen alguno de los dos componentes en la relación, no podría ni siquiera denominarse como tal, como por ejemplo, se es padre o madre, hasta que se tiene al hijo(ya sea naturalmente o por adopción).

Eventualmente ,alguna de las partes podría dejar de existir o el vínculo romperse o desaparecer, como por muerte, o por extinción de la vinculación que, con el tiempo puede dejar de existir ,pero que, de origen existió y, por ende, los sentimientos y emociones pueden seguirse dando, pese a que la díada como tal se disolvió.

Aquí queremos abordar la díada del líder-seguidor(es) que se presenta en distintos ámbitos como el laboral, o en situaciones muy particulares como en los deportes o situaciones de emergencia, en cuyo caso, el liderazgo es espontáneo y de poca duración. El liderazgo es una capacidad, que no todos la poseemos. Requiere de la habilidad de comunicarse, de influir, inspirar y guiar.

De poseer una inteligencia emocional capaz de manejar los sentimientos y emociones propias y de los demás. De establecer metas y objetivos para saber a dónde se quiere llegar y planificar para ello. Conocer sus fortalezas y aprovecharlas al máximo. Líder es el que crece y hace crecer y empodera  a sus seguidores. Es un mentor que, a su vez, sigue a otro que es su mentor. Y todos formamos parte de esta díada.

*Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com