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McAllen, Texas.- Nunca como hoy la frontera sur de los Estados Unidos ha estado tan desprotegida.

El cierre de gobierno provocó que la vigilancia disminuyera disparándose  el ingreso de inusuales cantidades y tipos de drogas y de inmigrantes indocumentados -incluidos los provenientes de países considerados por Estados Unidos como “peligrosos”  por sus lazos con el terrorismo.

María Fernández, nombre ficticio de una agente de la Patrulla Fronteriza denuncia valientemente lo que el cierre parcial del gobierno está significando para la seguridad fronteriza.

“Están entrando (inmigrantes) por montones, hay muchos entrando de países como Bulgaria y Bangladesh”, dice la mujer que lleva más de cinco años trabajando, vigilando la frontera con México en el rincón sureste de Texas.

María comulga hasta cierto punto con la ideología de Trump, pero le preocupa cómo la falta de acuerdo entre ejecutivo y legislativo, está dejándola a ella y a miles de sus compañeros, en la calle.

Los pagos de la hipoteca de su casa se han detenido y pronto se cumplirá la tercera letra sin pagar. En la misma situación está su auto, la colegiatura de su hija y otros compromisos financieros.

“Los bancos dicen que te ayuden pero prestándote 500 dólares, para qué me sirven, eso no soluciona mi problema”, se queja.

La mujer explica que algunos de sus compañeros están comenzando a vender sus autos; otros se juntan para ir al trabajo y ahorrar en gasolina; otros más acuden a los bancos de comida para llevar alimentos a sus familias.

“Es una desgracia, hasta al estado le estamos pidiendo estampillas de comida que no nos dan porque no estamos desempleados y ellos para aprobarte o no se basan en el último cheque que recibiste en fecha y cantidades”.

Los sueldos de los agentes de la Patrulla Fronteriza son elevados, cerca de 100 mil dólares al año y para muchos, por desgracia, la cultura del ahorro no existe.

“Y todo por un capricho, de las dos partes, yo creo que si quieren hacer el muro que lo hagan, pero no a nuestras espaldas… es un capricho muy caro… y no son ellos los que lo están pagando”.