BIALIK

No me refiero a las correlaciones que se hacen con los signos astrológicos que se siguen utilizando para predecir el futuro y determinar con quien debiera casarme o asociarme, como si Aries es afín con Tauro, Leo o Escorpión, o si soy incompatible con un Virgo, Piscis y, mucho menos con alguien Capricornio…

Si el zodiaco fuera infalible, entonces habría que darle credibilidad a ese pronóstico de incompatibilidad.

La incompatibilidad se refiere a la discrepancia, oposición, antagonismo, contradicción, disconformidad y una quasi imposibilidad de convivencia y coexistencia entre dos o más personas o situaciones. Donde el imago mundi hace prácticamente imposible la conexión. Incompatibilidad de caracteres – que es una causa legal para efectuar un divorcio-, o bien, de valores antagónicos y como, el agua y el aceite, no se mezclan.

El concepto se aplica también en otros ámbitos, como incompatibilidad de funciones en el trabajo, o en las publicaciones, donde no se pueden ni se deben ocupar dos puestos a la vez cuya ejecución choca la una con la otra. No se puede ser juez y parte.

Puede haber incompatibilidad sanguínea de los progenitores que amenaza seriamente la salud y existencia misma del producto y de la gestante.

Y ¿qué hay de lo que sí permite la armonía, las relaciones positivas, la compatibilidad? Casi siempre nos sentimos más atraídos por lo que conocemos, por lo que sentimos afinidad- como nuestros valores-, lo que se nos parece. Nos confronta menos con lo diferente, desconocido y ajeno.

La compatibilidad se va forjando poco a poco, paso a paso, día con día. Es un signo de apertura y aceptación, de permitirse ver la vida desde otra óptica, más incluyente. Dependerá de nuestros niveles de tolerancia y madurez; de concederse un toma ante las personas y las circunstancias. Ser compatible significa conocerse a sí mismo, como ya lo decía Sócrates, y tratar de entender al otro, “ser el otro en otra piel”, aprender a “leer a la gente”, lo que piensan, lo que sienten. Se dice que no existen las personas incompatibles, sólo existen las personas con falta de interés. ¡Que cualquier dieta es incompatible con un mundo en el que existe el chocolate! O que el crecimiento y el confort son términos incompatibles. ¿De verdad?

Siguiendo al creador del concepto de Inteligencia Emocional, Daniel Goleman, un aspecto de las relaciones exitosas es no tanto cuán compatibles somos, sino cómo gestionamos nuestras incompatibilidades.

*Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos

y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail: agorabi16@gmail.com