BIALIK

La Voz, ese famoso reality show y concurso de talento, basado en el formato The Voice que se originó en los Países Bajos y forma parte ya de una franquicia internacional creada por el neerlandés John de Mol, y que en México se transmite por TV Azteca.

O bien, La Voz de tu Alma, obra de Lain García Calvo que escribe de cómo dejar de ser víctima de las circunstancias para convertirte en el creador de tu destino y obtener claridad de propósito y visión, que se asocia con la Ley de la Atracción.

Si abordamos el tema de la voz desde la Fisiología, estaremos hablando de los aparatos respiratorio, de fonación y resonador, de procesos que involucran órganos, músculos, y estructuras óseas. La voz sucede en la laringe y cuerdas vocales, y es la glotis el verdadero órgano de fonación humana. Sabemos que en la adolescencia se suceden alteraciones de la voz.

Si en un coro, estaríamos clasificando las voces de sus integrantes en sopranos, altos, tenores y bajos, con sus variantes, como mezzo y contras. Otras clasificaciones serían voz de mujer, voz varonil, voz infantil, enucoide o de castrato.

Lo importante es que es a través de la voz -al hablar, al cantar-, que nos comunicamos con los demás. Hay otros lenguajes, como el de señas, la comunicación no verbal , la pintura y demás expresiones creativas, pero destacamos aquí la voz, nuestra voz, que es tu esencia. Cómo la utilizas, puede abrir o cerrar las puertas de las relaciones.

Es posible “sonar” como una persona exitosa. Tiene que ver con tu postura, tu gesticulación y demostración de autoconfianza, pero también, con la solidez de tu voz, tu autenticidad, la credibilidad de las palabras que eliges, del calor que pueda emitir tu voz. Entender que cuando la frase que estamos emitiendo, le damos una entonación al final, hacia arriba, esto sonará como a una pregunta y demostrará al receptor o que no estamos totalmente seguros de lo que estamos exponiendo, o de que le estamos invitando a dar su opinión. En cambio, si terminamos nuestra frase entonándola hacia abajo, allí ya estamos afirmando; declarando lo que queremos.

Después de hablar o gritar mucho, o cuando el clima es demasiado frío, es posible quedarse afónico, sin voz. ¿Te ha pasado alguna vez?

Yo te invito a no quedarte afónico en un sentido más amplio, no perder tu voz cuando se necesita dejarla escuchar y cantar ¨a capella¨, sin acompañamiento, cuando tu voz cuenta.

*Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com